
Carolina Marín se ha vestido este viernes de oro tras derrotar en la final olímpica de bádminton, en un frenético partido a la india Sindhu, que con su 1,80 metros de altura, no ha conseguido intimidar a la onubense, que ya dijo a su llegada a Río que venía a por el oro y no ha parado hasta conseguirlo.
Con la victoria de hoy, la onubense hace historia al convertirse en la primera medallista olímpica no asiática en toda la historia de este deporte. Además, se alza con la triple corona: campeona del mundo, campeona de Europa y campeona olímpica. Es difícil superar el listón.
Carolina entró en la pista este viernes con las ideas muy claras. Sabía que no sería fácil el último eslabón para morder el oro, pero también sabía que nadie mejor que ella para conseguirlo en el mejor momento de su carrera deportiva. Y lo ha hecho ante una enorme Sindhu, poderosísima en la red.
Comenzó ganando la española, que se marchó al 5-2, pero su rival no había ido a Río para pasearse y consiguió acercarse al marcador. Volantes que rozaban los 300 kilómetros por hora o intercambios de 52 golpes demuestran la intensidad con la que Marín y Sindhu han peleado en la cancha. Pero con 16-19 para la española, Sindhu encadenó cinco puntos consecutivos para darle la vuelta al partido y llevarse el primer set en 27 minutos.
Juego de ataque
Pero si hay algo a lo que está acostumbrada Carolina es a la presión, y lejos de venirse abajo, el traspiés le sirvió para mandar en el segundo set al son de su característico grito. También fueron importantes los consejos que recibió en el descanso de Fernando Rivas, y durante el segundo set, no dejó de atacar en ningún momento, imponiendo su juego agresivo y de elevadísimo nivel.

La velocidad que la española imprimió a los volantes en este segundo parcial contrastó con la pérdida de fuerza de Sindhu, después del desgaste que le había supuesto la remontada en el primero. Marín no cedió ni un milímetro hasta llevarse el set por un contundente 21-12 en 22 minutos.
La tercera manga se prometía de infarto y así fue. Marín se mantuvo fiel a su juego y llena de confianza, atacando en cada punto sin dejar respirar a la india. Así se marchó hasta el 6-1. Pero como ya hiciera en el primer set, la india se fue poco a poco adueñando de la pista y de la grada, dividida en aplausos. Sindhu dio un estirón a mitad del set y el oro se puso reñidísimo. Pero seis puntos consecutivos que Marín celebró a lo grande, la llevaron hacia la victoria. Esa con la que tanto había soñado. Esa con la que tanto ha llorado de alegría sobre el suelo de la pista y al escuchar, en su honor, el himno de España mientras una bandera de Huelva ondeaba en la grada.
Carolina ya es de oro. La número uno del mundo logra otro exitazo en una extraordinaria carrera deportiva que no parece tener fin. ¡Felicidades campeona!


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