
Desde la consecución por parte de Harry Brearley, Buckett y otros de un nuevo material- acero inoxidable- cuya resistencia a la corrupción le hace ser muy útil para el revestimiento de los objetos domésticos, pasando por el precursor de la primera calculadora –aritmómetro- o el telekino -un mando a distancia para máquinas por medio de ondas hertzianas del español Torre Quevedo (1842-1936)- pasando por la bomba atómica que el 6 de Agosto de 1945 explotó sobre los cielos de Hiroshima y Nagasaki, lo que significó para la humanidad el descubrimiento de que el hombre podría destruir el mundo y que el progreso debería tener un límite ético ante la falta de control sobre nuestra capacidad de destrucción.
Desde este momento algo cambia en la conciencia de una humanidad confiada y seguidora fiel del progreso ilimitado. El lado oscuro de esta evolución es visto con ojos terribles, con ojos de pavor y de miedo y desde entonces el ser humano ha sentido por primera vez en sus propias carnes el temblor cósmico de la destrucción total. Nada a partir de ahora será igual; y el viejo Lucifer, encarnación del mal, comparece,vestido con un nuevo disfraz después de que el hombre hubiese anunciado la muerte de Dios.
Los avances en los campos científicos y tecnológicos en estos últimos años han sido asombrosos, hasta tal punto que, se puede afirmar, inauguramos una nueva cultura, eliminando las fronteras.
La comunicación a través de redes sociales ha significado un cambio tan brutal y de incuestionable presencia e influencia en el comportamiento y en las ideas que, parodiando a Aristóles, podríamos decir, aquello que le gustaba afirmar a mi querdido profesor de filosofía: “Dadme un medio de comunicación y moveré el mundo”.
Pero al “hombre virtual” le espera, también, retos decisivos, batallas que librar… La superpoblación, la desertización y los múltiples problemas que ello plantea, son “plagas” con las que habrá de enfrentarse. Así como saber ocupar su tiempo de ocio.
Si no se pone freno, en los países subdesarrollados, sobre todo, al alto índice de natalidad, el aumento del hambre, la escasez de trabajo, la degradación del medio ambiente y los desplazamientos masivos de población, entre otros, pueden ser retos inabarcables.
En los países desarrollados, el problema será el envejecimiento con lo que la asistencia médica y social para los mayores ocuparán buena parte del presupuesto.
Cabe preguntarnos, aquí, si habrá una lengua universal, no única; sino una lengua de interconexión como parece deducirse de la necesidad de comunicación, a través de redes mundiales como las autopistas de la información. Y si vamos a una lengua común, ¿iremos a una cultura común?
Se podría decir que la lengua común es la ciencia. Queda preguntarnos si esta lengua común desembocará en una nueva estética, una estética virtual. Pero,¿y el espíritu?, ¿se adaptará el sentimiento religioso y espiritual a este nuevo mundo.¿Podemos reemplazar los viejos dioses por dioses nuevos?¿Resucitaremos a los viejos dioses muertos?
La ciencia tendrá que enfrentarse a uno de los problemas futuros más importantes: el de la energía.
Más que el descubrimiento de nuevas fuentes de energía tendremos que avanzar en los procedimientos tecnológicos para obtenerla de las ya conocidas, la fusión nuclear, las llamadas energías renovables… así como utilizar las actuales de forma inteligente; para esto la ciencia debe penetrar más eficazmente en el tejido social, haciéndose imprescindible un diálogo productivo entre comunidad científica y sociedad, pudiendo desempeñar la ciencia el papel de sujeto destructor de fanatismos, mitos falsos, ideologías paralizantes…
En estos momentos se abre una nueva perspectiva filosófica. La decadencia de la idea ético-religiosa de comunidad señalada por Tônnies, la suplantación de esa idea por el imperialismo tecno-industrial apuntado por Spengler; el vaciamiento ético y estético de la formación cultural y de la constitución espiritual del habitante de las metrópolis industriales, subrayada por Simmel; la pérdida de autenticidad en el arte ante la reproducción y la repetición, así como la caída de la sociedad burguesa iniciada por el marxismo, indicadas por Benjamín. El malestar cultural -Freud-, causado por la imposibilidad de la cultura moderna de sublimar los deseos inconscientes en ideales culturales constructivos, dependiendo el destino de la especie humana de si el desarrollo cultural logrará hacer frente a las perturbaciones de la vida colectiva emanadas del instinto de agresión y de autodestrucción.
Estas fueron algunas de las cuestiones que se plantearon en el ámbito de esta crisis de la modernidad.
La aparición de “Dialéctica de la Ilustración” de Horkheimer y Adorno supuso un resumen de los análisis críticos que desde Tônnies hasta Freud habían puesto sobre el tapete los conflictos de una sociedad moderna. El imperialismo de la máquina, la destrucción de la autonomía del sujeto, la aparición de una razón técnica que inaugura un nuevo totalitarismo tecnológico y una nueva barbarie.
El crecimiento industrial señalado en la “Dialéctica de la Ilustración”, entraña , además, un dominio de la naturaleza humana. Pone en cuestión los ideales de emancipación, autonomía y señorío del sujeto que habían vertebrado la ilustración filosófica y científica del Renacimiento. Supone un fin, la “Dialéctica de la Ilustración”, la muerte de los valores humanistas de las ciencias modernas.
La dominación del sujeto, el abordaje de su intimidad por medios cada vez más sutiles, así como la desvirtuación del sistema democrático, envilecido por la dependencia económica de los partidos, cercena la esperanza sobre un porvenir optimista en la razón tecno-científica, que nos lleva irremediablemente a l sentido del progreso.
Adorno y Horkheimer tienen una visión pesimista de la sociedad bajo los signos de la angustia histórica, de la liquidación de la autonomía del sujeto y del empobrecimiento estético de la cultura.
Al considerar la modernidad a la historia humana un proceso progresivo de emancipación, como la realización más perfecta del hombre ideal, acabará -la modernidad- cuando desaparece la historia como proceso unitario. La aparición de la sociedad de la comunicación, el fin del imperialismo y del colonialismo han sido decisivos para disolver la historia y aparecer lo que Vattimo llama sociedad transparente.
La idea de modernidad como cambio, innovación, crisis permanente… donde toma cuerpo el nacionalismo y el socialismo en sus versiones políticas, se rompe.
Aparece una sociedad sin padre, aparece el proyecto post-moderno, interpretando el fracaso de la modernidad y las filosofías que la sustentaron, desde Hegel a Marx.
El novelista húngaro Peter Esterhazy mantiene que: ”La intelligentsia de la llamada Europa Central se ha desacreditado. No es lo que esperábamos de nosotros. Si nos miramos en el espejo de hace cinco o diez años, nos vemos pavoneándonos como pavos reales, dándonos palmadas en la espalda, alabando nuestra integridad moral, nuestras reservas interiores, este gran calor humano que habíamos conservado pese a los muchos reveses, y estaba tan claro que sólo el sistema, los rusos, los comunistas se interponían en el camino de nuestros grandes planes para el futuro… la madrastra de Blancanieves tenía un mejor espejo. “Eres bella, eres más bella que el sol, pero… nosotros no escuchábamos el pero”.
El desencanto del novelista húngaro se puede aplicar a la historia del pensamiento, pero mejor aún a esta etapa final que nos toca vivir.
“Eres bella, eres más bella que el sol, pero…”
JOSÉ BAENA ROJAS
Punta Umbría


Escribe una respuesta