
Según ha señalado Valverde, “la nueva normativa aprobada en los presupuestos andaluces tiene trampa, es provisional y no garantiza que se mantenga en el futuro» y ha añadido que «dejará exentas de tributación las herencias inferiores al millón de euros, pero sólo en el caso de herederos directos y no en caso de otros familiares cercanos (sobrinos, primos). Además, no afecta en el caso de las donaciones y no se aplica con retroactividad, por lo que no da ninguna solución a todos aquellos afectados que actualmente tienen causas abiertas o embargos de la administración por la fiscalización de este impuesto”.
Para Feragua, este tributo pone en peligro la continuidad de las explotaciones de regadío y supone una amenaza para el relevo generacional en este sector, «precisamente cuando lo que se está impulsando es que las nuevas generaciones de regantes y agricultores continúen desarrollando esta importante actividad productiva en nuestra comunidad; una actividad económica fundamental en Andalucía, que supone el 60% del PIB agrario, más de 180.000 empleos y un volumen de facturación anual superior a los de 6.000 millones de euros, con beneficios directos para el medio ambiente, el equilibrio demográfico y el sostenimiento del medio rural”, ha señalado Cepeda.
Feragua considera además que el mantenimiento de este impuesto supone un «injusto agravio comparativo» con los regantes de otras comunidades autónomas españolas y «una clara situación de situación de desigualdad que reduce de manera seria las posibilidades de desarrollo de la agricultura de riego andaluza» en relación con la del resto del país y de Europa. “Los regantes andaluces ya tenemos una fuerte carga impositiva y con este impuesto se hace cada vez más complicada y pesada la actividad empresarial en el sector agrícola, poniendo en peligro el desarrollo sostenible del regadío y, lo que es más importante, el empleo actual y de futuro asociado a este ámbito”, ha afirmado Cepeda.
Feragua representa a más de 50.000 comuneros regantes, con una superficie de 300.000 hectáreas, y una media de 6 hectáreas por comunero, indicativa del tamaño mediano de las explotaciones. La mayor parte de los regantes representados por Feragua son pequeños y medianos comuneros, por lo que el mantenimiento del impuesto de sucesiones y donaciones representa una amenaza real para la subsistencia o el mantenimiento del tamaño y competitividad de sus explotaciones de regadío.
Tras la reunión mantenida, Feragua ha manifestado que se sumará apoyando las nuevas acciones y manifestaciones que la Asociación Stop Impuesto de Sucesiones tiene previsto poner en marcha en las próximas semanas con el fin de lograr la eliminación íntegra de este tributo y la paralización de los expedientes de los afectados.



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