Los océanos están absorbiendo un 60% más calor del que se estimaba

Investigadores alertan sobre el fuerte calentamiento oceánico

Los océanos absorben cada año una cantidad de energía térmica que es 150 veces más que la energía que los seres humanos producen como electricidad, un 60 por ciento más de lo que se había estimado. El fuerte calentamiento oceánico que los investigadores de Princeton y la Scripps Institution of Oceanography encontraron sugiere que la Tierra es más sensible a las emisiones de combustibles fósiles de lo que se pensaba.

Los investigadores informaron en la revista Nature que los océanos consumían más de 13 zetajoules,-que es un joule, la unidad estándar de energía, seguidos de 21 ceros-, de energía térmica cada año entre 1991 y 2016.

La primera autora, Laure Resplandy, profesora asistente de Geociencias y del Instituto Ambiental de Princeton, señala que la estimación es más del 60 por ciento superior a la cifra en el Quinto Informe de Evaluación 2014 sobre el cambio climático del Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (IPCC). “Imagínese si el océano tuviera solo 10 metros de profundidad. Nuestros datos muestran que se habría calentado en 6,5 grados Celsius cada década desde 1991. En comparación, la estimación del último informe de evaluación del IPCC correspondería a un calentamiento de solo 4 grados Celsius cada década”, señala la profesora.

Los científicos saben que el océano ocupa aproximadamente el 90 por ciento de todo el exceso de energía producida a medida que la Tierra se calienta, por lo que saber la cantidad real de energía hace posible estimar el calentamiento de la superficie que podemos esperar, apunta el coautor Ralph Keeling, un geofísico de Scripps Oceanography y ex asesor postdoctoral de Resplandy. “El resultado aumenta significativamente la confianza que podemos depositar en las estimaciones del calentamiento del océano y, por lo tanto, ayuda a reducir la incertidumbre en la sensibilidad al clima, en particular, eliminando la posibilidad de una sensibilidad al clima muy baja”, ha señalado Keeling.

Los hallazgos de los investigadores sugieren que las emisiones de dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero producido por las actividades humanas, deben reducirse en un 25 por ciento en comparación con lo que se había estimado anteriormente.

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