
Huelva y su centro languidecen. Entre el fenómeno de desbandada del comercio local de toda la vida e incluso el de las franquicias que ha ido huyendo hacia el Holea, dejando una imagen patética de cierre y soledad del centro y el estado lamentable de todas las calles de la ciudad, especialmente de las más céntricas que presentan numerosos baches, deperfectos, Huelva parece más una ciudad de posguerra que esa ciudad de destino turístico que pretenden.
«Imposible transitar sin meter el pie en un hoyo», señala un vecino de un barrio que cada día acude al centro a su trabajo. «Andar por el centro es una aventura y con tacones debe ser misión imposible», comentaba un vecino de la calle Isaac Peral, que nos indicaba el estado del pavimento y decía: «Si eres capaz de llegar al final de la calle sin tener que bajarte de la acera y aún así no te tuerces el pie tres o cuatro veces, yendo con cuidado, eres un crack». Y pudimos comprobarlo, ¡imposible!

Y lo mismo ocurre en otras calles céntricas como la calle Cala, San José o La Palma.





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