Diputación y Mancomunidad del Condado contribuyen a la mejora de vida de 180 menores tutelados en Perú

Una educadora social de Moguer y una trabajadora social de Lucena realizan voluntariado en las casas hogares que acogen a los niños y adolescentes

Ignacio Caraballo en una casa hogar en Puerto Maldonado

La Diputación de Huelva, a través del servicio de Cooperación Internacional, y la Mancomunidad del Condado colaboran en un proyecto para mejorar las condiciones de vida de la infancia y adolescencia en situación de abandono de Puerto Maldonado (Perú). Ambas instituciones contribuyen al sostenimiento de las dos casas-hogares que la Asociación Santa Marta gestiona en la ciudad: el Hogar ‘Ana Almendro Rodríguez’ y la Casa-Hogar ‘Señor de los Milagros’. Los dos son centros de acogida de niños y adolescentes de 0 a 18 años, que se encuentran en proceso de investigación tutelar por sufrir presuntamente situaciones de violencia física sexual, orfandad y abandono.

La colaboración con el proyecto permite la contratación de mano de obra y compra de  materiales para acometer algunas mejoras de la Casa-Hogar ‘Señor de los Milagros’. Una ayuda fundamental para pagar los sueldos del personal trabajador interno y cubrir el coste de funcionamiento de las casas (material escolar, ropa y calzado de vestir, manutención, transporte escolar, Asistencia médica y pediátrica, apoyo psicológico, etc.).

La cofinanciación de ambas casas hace posible, por tanto, ofrecer una atención completa en salud, educación, apoyo psicológico y alimentación equilibrada a los 180 menores y adolescentes beneficiarios directos de este proyecto. Y tan importante como lo anterior: desde las casas-hogares se contribuye a rehacer sus proyectos de vida, brindando a estos menores una experiencia de vida de familia que podrán reproducir después . Con todo ello, se consigue la protección y la atención integral de los niños y adolescentes en situación de exclusión social del departamento de Madre de Dios.

La cooperación con el proyecto se ha abierto a la participación de los municipios de la provincia de Huelva, de manera que la Mancomunidad del Condado se ha sumado a su financiación. Pero además la colaboración se ha materializado en otras dos líneas. Por un lado, la realización de actividades de sensibilización en la Mancomunidad y, por otra, con la puesta en marcha de un programa de voluntariado internacional que permita a personas comprometidas con este proyecto, prioritariamente del Condado de Huelva, reafirmar su compromiso en Puerto Maldonado.

Así, tras un proceso de selección de las personas candidatas realizado la primavera pasada, las dos personas seleccionadas emprendieron el pasado jueves el viaje para realizar el voluntariado. María Teresa Olivares, educadora social de Moguer y María Dolores Guerrero, trabajadora social de Lucena del Puerto, podrán conocer el proyecto sobre terreno durante un mes, trabajando en las casas hogares de la Asociación Santa Marta de Ayuda a la Infancia. Ambas son personas responsables, con motivación y experiencia profesional en ámbitos de acción relacionados con la atención a menores y colectivos en situación de vulnerabilidad. Las voluntarias corren con el 50 por ciento de los gastos y el 50 por ciento restante, la Mancomunidad el Condado.

Larga trayectoria de colaboración

La responsable del proyecto en el territorio es la Asociación Santa Marta de Ayuda a la Infancia en Perú, con la que la Diputación de Huelva firmó un convenio de colaboración en octubre de 2016 para la reforma y puesta en funcionamiento de la Casa-hogar ‘Señor de los Milagros’, inaugurada por el presidente de la Diputación en 2017.  En el periodo 2018-19 la Diputación aportará un total de 45.000 euros al proyecto.

La delegación en Huelva de esta Asociación está formada por antiguos voluntarios del programa de voluntariado internacional de la Diputación de Huelva. La razón fundamental es que por Puerto Maldonado han pasado un total de 13 personas voluntarias de la nuestra provincia de Huelva -11 en la modalidad de corto plazo y 2 de largo plazo- entre ellas Ana Almendro Rodríguez, en cuya memoria se cambió la denominación de la Casa-hogar que acoge a los niños/as más pequeños.

El reportaje fotográfico que recientemente publicó Planeta Futuro en el periódico El País fue elaborado por otro de los voluntarios del programa, Juan Luis Rodríguez, destinando los ingresos obtenidos por el mismo, íntegramente, a los hogares de la Asociación.

El proyecto cuenta con otras colaboraciones de la provincia de Huelva: La Hermandad del Rocío de Hinojos, que colabora a través de las actividades del mercadillo solidario que durante las navidades organiza el Ayuntamiento de esta localidad, y los alumnos y profesorado del IES Alcor de Villalba del Alcor, que recientemente también han colaborado solidariamente con los hogares en Perú.

Desintegración familiar, maltrato y abuso a menores

El departamento de Madre de Dios -cuya capital es Puerto Maldonado- es una de las 25 regiones que componen la República del Perú. Este departamento ubicado en la amazonía suroeste del país, tiene una población estimada de unos 137.300 habitantes.

Una alta cantidad de niñas y adolescentes de la capital se halla en una situación de abandono material y moral, encontrándose numerosos casos de interrupción o abandono de los estudios, embarazos precoces, víctimas de violencia y abuso en el interior de sus hogares, tráfico y explotación sexual, principalmente orientado hacia las zonas de minería ilegal del oro.

Este problema es originado por factores como la desintegración de las familias, causada principalmente y el maltrato y abuso a niñas y adolescentes en el seno de sus propias familias. Maltrato que aumenta por circunstancias como el hacinamiento en las viviendas -donde varias familias comparten una única vivienda, muchas veces de una sola habitación- y la promiscuidad sexual que se vive en el interior de las familias numerosas, con varios hermanastros, y otros familiares, inclusive padrastros.

La deficiente o nula presencia efectiva de instituciones de Derechos Humanos y el temor a denunciar hechos de violación, debido a la cultura de silencio, son otros indicadores que explican la realidad que se vive en la región. A ello se suma la escasa capacidad de acoger a niñas y adolescentes en riesgo debida a que los espacios existentes se hallan saturados, y que el Estado no invierte en construir orfanatos y casa de acogida.

Sé el primero en comentar...

Escribe una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*