
La propuesta es que todos los usuarios tengan discriminación horaria
La propuesta de la CNMC es recortar la cantidad que perciben las empresas distribuidoras por transportar y distribuir la energía, aunque la rebaja no será tan grande como la anunciada inicialmente. Este recorte se traduciría en una rebaja del 1,5% sobre la factura eléctrica de un hogar medio. La propuesta incluye también una nueva estructura de tarifas:
- La creación de una única tarifa de acceso, la 2.0TD (0 a 15 kW), con tres tramos:
- Horario Valle: de 0h a 8h en días laborables y todo el fin de semana;
- Horario Llano: de 8h a 10h, de 14h a 18h y de 22h a 24h en días laborables;
- Horario Punta: de 10h a 14h y de 18h a 22h en días laborables.
- La posibilidad de contratar dos potencias diferentes, con un precio muy reducido para el horario valle, lo que permitirá usar acumuladores eléctricos por la noche o recargar el coche sin tener que pagar un fijo de potencia demasiado alto.
- Aumentar el peso del término fijo en la factura: los hogares habitados pagarían algo más barata la luz, ya que las segundas residencias o las vacías pagarán más, al ser la parte fija más elevada.
Además del ahorro, estas medidas quieren promover que los usuarios desplacen su consumo hacia los horarios con menor saturación eléctrica y vayan cambiando de los combustibles fósiles a la electricidad, usando bombas de calor para la calefacción o vehículos eléctricos, por ejemplo. La propuesta de la CNMC es difícil de valorar y tampoco es posible saber ahora cuánto se reducirán las facturas de los usuarios mientras no se conozcan los planes del Ministerio para la Transición Ecológica sobre el resto de costes. Además, el cambio en la estructura de tarifas puede afectar de manera distinta a unos usuarios y a otros.
Algo que sí se sabe es que todos los hogares mantendrán un interruptor de control (ICP) de potencia que saltará si demandan más potencia de la contratada, al revés de lo que indicaban algunos rumores sobre que se pagaría por el exceso de potencia utilizada. Solo en casos especiales en los que no se pueda interrumpir el suministro, como en los ascensores o los hogares con personas conectadas a algún soporte vital…, se controlará la potencia que demandan y se les facturará el exceso.
Siete propuestas de OCU para abaratar la factura
OCU exige tanto al Ministerio como a la CNMC y a las propias compañías que actúen con transparencia en todo este proceso de cambio y les propone siete medidas que podrían introducir para abaratar la factura y simplificarla:
- Compartir con otros sectores (el del gas y otros combustibles fósiles) el gasto derivado de compromisos adquiridos con las energías renovables, cogeneración y residuos (RECORE) y el déficit generado por este motivo.
- Buscar alternativas para reducir los sobrecostes de generación eléctrica extra peninsular, por ejemplo, traspasándolos a los Presupuestos Generales del Estado tal y como se hace con otros costes derivados de la solidaridad interterritorial.
- Procurar que el reparto de los cargos del sistema eléctrico sea proporcional al consumo, evitando así que los hogares y pymes (baja tensión) subvencionen a las empresas suministradas en alta tensión.
- Incluir la mayoría de estos cargos en el término de energía en vez de en el de potencia, para incentivar que se gaste menos energía y que se traslade el consumo eléctrico a los horarios menos saturados.
- Eliminar de la factura el Impuesto de la Electricidad. En la actualidad es un mecanismo de financiación de las comunidades autónomas sin justificación alguna.
- Reducir el IVA actual del 21% (el tipo general) al 10% (el tipo reducido), incluyendo la energía en la consideración de servicio básico, de primera necesidad.
- Simplificar la factura: eliminar las diferencias de horarios Punta y Llano propuestas para Ceuta y Melilla y permitir que la potencia con tarifa reducida se puede aplicar también durante el horario valle.


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