Opinión



¿Hay ganas de pactar?

Lorenzo Jiménez Márquez.

LORENZO JIMÉNEZ MÁRQUEZ

Economista

 

En los últimos días se está hablando mucho de reeditar unos nuevos Pactos de la Moncloa, de hecho fue Inés Arrimadas, presidenta de Ciudadanos, quien en una carta enviada al presidente del Gobierno el 4 de abril donde le indicaba la necesidad de llegar a un acuerdo nacional mediante unos Pactos de Reconstrucción Nacional, similares a los Pactos de la Moncloa.  Sin embargo, la posibilidad de que estos pactos se reediten en la actualidad se hace un poco complicado, y eso que el Gobierno lleva varios días intentando liderar este tipo de acuerdo.

Los Pactos de la Moncloa de 1977 fueron un acuerdo entre todas las fuerzas políticas de la época, las organizaciones empresariales y sindicales (UGT y CCOO) con el objetivo de arreglar la situación económica en la que vivíamos, con una tasa de inflación superior al 30%, un elevado número de parados, próximo a 900.000 personas y una deuda exterior creciente, por lo que había que ejecutar políticas de saneamientos y amplias reformas. Impulsados por Enrique Fuentes Quintana, vicepresidente económico, quien tomó la iniciativa de plantear a Adolfo Suárez unos pactos entre el Gobierno y los partidos para elaborar una solución que ponga de acuerdo a todo el arco parlamentario, es decir aplicar en este sentido una “política de concentración”.

Pero ¿qué es lo que quiere plantear el Gobierno con estos nuevos Pactos de la Moncloa? Por  ahora, no todas las formaciones políticas han manifestado interés en sentar unos mínimos para la recuperación del país tras el periodo de confinamiento. Y gran parte de culpa, se debe a que la credibilidad del Presidente del Gobierno hace tiempo que está en entredicho, ya que dice una cosa y hace lo contrario.

¿Se pretende con este tipo de pactos diluir la responsabilidad ante la crisis sanitaria que estamos padeciendo o se pretende un cambio de régimen?

La propuesta de Arrimadas para estos Pactos de Reconstrucción Nacional es consensuar una salida económica, sanitaria y social a la crisis “y no imponer ninguna ideología trasnochada ni un cambio de régimen”. Hasta el mismo Felipe González en una entrevista en RNE ha advertido que si alguien piensa «romper el marco constitucional en medio de la pandemia» se estará «autoexcluyendo» de cualquier acuerdo nacional, y que el PSOE «no debe ni puede tolerarlo».

Los partidos políticos y los agentes sociales desconfían de este Gobierno, que solo empezó a defender esta idea de gran pacto de Estado cuando ya se había publicado en los medios de comunicación, por lo que parece que el ambiente con el que se pretenden afrontar estos pactos no parece el más indicado para llegar a acuerdos, máxime cuando el presidente Sánchez no ha sido capaz de pactar con la oposición en ninguna ocasión.

El líder de la oposición ha asegurado que a pesar de enterarse en una rueda de prensa atenderá la llamada del presidente, no lo hará sin embargo el líder de Vox. Por lo que en mi opinión, el escenario de un acuerdo es ahora mismo complicado, entre otras cosas porque los pactos de 1977 tenían un objetivo común que era la elaboración de una Constitución. Por otra parte, el gobierno de aquella época estaba presidido por Adolfo Suarez, y la categoría y el talante del actual presidente no se asemeja a la de aquel, y además, por desgracia, no hay un equipo económico como entonces, presidido por Enrique Fuentes Quintana. Sin embargo, si es cierto que la realidad económica de nuestro país como consecuencia de esta crisis sanitaria es devastadora y es necesario reconstruir la economía española ya que las previsiones del FMI son aterradoras, por ello recuperar el espíritu de consenso de los Pactos de la Moncloa es muy importante.

Sin embargo, la situación actual está muy deteriorada ya que Pedro Sánchez, incluso desde antes de presentar la moción de censura ha mantenido una actitud excluyente hacía las fuerzas del centro derecha, prefiriendo llegar a acuerdos con Podemos y buscar apoyos con los separatistas, con el PNV y los proetarras de Bildu. Pedro Sánchez ha excluida a la parte más moderada del parlamento, hasta el punto de no contar ni con la oposición ni las comunidades autónomas, ni con las organizaciones empresariales para decidir medidas de tanto calado como la paralización de la actividad económica del país. En los últimos días, tras las previsiones que se presentan para nuestra economía, parece que el presidente del Gobierno quiere rectificar.

Si Pedro Sánchez quiere pactar realmente una salida la crisis, lo primero que tiene que hacer es tener en cuenta a la oposición y desde luego avenirse a posturas más moderadas sobre todo después de la sugerencia realizada por Pablo Iglesias sobre la conveniencia de aplicar el artículo 128 de la Constitución. Parece, por tanto, bastante complicado que las posiciones se acerquen lo suficiente para pactar. La polarización es tan grande que los extremos, a veces se tocan, jugar con los extremos es bueno en el futbol en política no tanto.

Es posible que la actual configuración del Gobierno sea incompatible con el consenso que pretende buscar el Sr. Sánchez, por ello, pienso que si verdaderamente quiere llegar a acuerdos es el momento de que tenga en cuenta a la oposición y no se deje llevar por les tesis “podemitas” y separatistas (sus socios preferentes).  Creo que estos momentos exigen que todos rememos en la misma dirección y, dejemos los personalismos a un lado, ya que habrá que tomar decisiones que no son fáciles, en un contexto complicado. Esperemos, por tanto, que la clase política esté a la altura de las circunstancias y asuma su responsabilidad para encontrar las mejores soluciones en un contexto marcado por la incertidumbre.

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