Opinión



A pesar del buen ritmo de salidas, la especulación sigue marcando el mercado del aceite de oliva

En el sector olivar, seguimos teniendo una muy buena campaña en cuanto a comercialización

Una vez analizado el mercado de olivar hasta el mes de marzo, por parte de UPA Andalucía, se puede decir que seguimos teniendo una muy buena campaña en cuanto a comercialización. Es algo que volvemos a constatar teniendo en cuenta las salidas del último mes, pero que, sin embargo, sigue sin verse reflejado en los precios en origen, que continúan siendo alarmantemente bajos y ruinosos para los agricultores.

Haciendo su ya habitual análisis pormenorizado del informe de la AICA del mercado de aceite de oliva, la organización agraria informa de que el aceite producido hasta el mes de marzo ha alcanzado un acumulado en nuestra región de 894.680 t y en España de 1.116.116 t. La campaña se puede dar ya por concluida con una producción nacional del último mes de tan solo 12.400 t.

Con unas importaciones estimadas de 12.000 t, el total de salidas entre las exportaciones y el mercado interior aparente del mes se ha situado en las 137.700 t, magnífica cifra que nos viene a decir la elevada demanda que sigue existiendo de este preciado producto, razón por la que resulta inexplicable que los precios percibidos en origen sigan estando por los suelos.

Consultados por UPA Andalucía los precios en Poolred, extrae que el precio medio que se está percibiendo en la última semana en función de las categorías es de 2,09 € para el Aceite de Oliva Virgen Extra, 1,80 € para el Virgen y 1,69 € para el Lampante, precios de media un 3% inferiores al mes de febrero, donde hubo menos salidas. Hay que recordar que el umbral de rentabilidad que marcan los costes de producción, se sitúa para el olivar tradicional (el mayoritario que acapara el 68% del olivar andaluz) en los 2,75 €/kilo de aceite producido.

Atendiendo a los datos de entradas y salidas de aceite de oliva, las existencias totales a 30 de marzo se sitúan en las 1.186.800 t repartidas entre 822.183 t en almazaras, 295.561 t en envasadores y refinerías, y 69.056 t en el Patrimonio Comunal Olivarero.

Situados en el ecuador de la campaña, se observa que el ritmo medio de salidas mensuales con importaciones es de 130.000 t. De proseguir con esta tendencia, y con las existencias actuales, UPA Andalucía estima que al final de campaña tendremos un enlace de cosecha de 450.000 t, cifra bastante inferior a la del comienzo de la campaña actual, que fue de 755.700 t

Las lluvias que está trayendo esta primavera auguran una buena cosecha para la próxima campaña. Dado que es probable que se traduzcan en una mayor producción, y que aún tenemos unas elevadas existencias a pesar del buen ritmo de salidas, podríamos encontrarnos, por tercer año consecutivo, ante una mala campaña en precios en origen, lo que sería insoportable para la debilitada economía de las explotaciones olivareras.

De ahí la importancia de la aplicación inmediata de las medidas urgentes que se concretaron a finales de marzo, a través del Real Decreto-Ley 5/2020 para reformar la Ley de Cadena Alimentaria y fortalecer el sector agroalimentario. Entre ellas, destaca la obligatoriedad de que para establecer los precios en los contratos agrarios se tome como referencia el coste efectivo de producción, de manera que quede cubierto. También es fundamental que este marco legislativo prohíba la “venta a pérdida”, una práctica de destruye el valor de las producciones, así como que se vayan a regular las promociones comerciales para evitar la banalización de los productos agrarios y de los alimentos. Así mismo, es importante que se vaya a dar publicidad a las sanciones impuestas a las empresas incumplidoras, como medida disuasoria y de descrédito para dichos infractores. Por otro lado, también es reseñable la medida que se recoge para hacer frente al envejecimiento y potenciar el relevo generacional, potenciando que el campo sea rentable y, por tanto, atractivo para los jóvenes.

Desde UPA Andalucía concluyen que todas estas medidas pueden ser de un calado muy positivo para acabar con los graves desequilibrios que se producen a lo largo de la cadena y, por tanto, frenar esta situación de bajos precios que concretamente se da en el sector del olivar. Por eso, a pesar de que nuestra sociedad vive circunstancias excepcionales y difíciles por la crisis sanitaria por COVID-19, es absolutamente apremiante que estas medidas ya aprobadas se comiencen a implantar de manera efectiva, y es preciso vigilar los movimientos de mercado y sancionar a quien las esté incumpliendo.

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