Opinión



El Pleno abordará este miércoles la protección integral del edificio de Aguas de Huelva

El inmueble se incluirá en el Catálogo de Edificios, Elementos y Espacios de interés del PGOU

Fachada del edificio de Aguas de Huelva

El equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Huelva llevará a la próxima sesión plenaria la propuesta de aprobación inicial de la modificación del Catálogo de Edificios, Elementos y Espacios de interés del PGOU (Plan General de Ordenación Urbana) para la inclusión en el mismo de la sede administrativa de la Empresa Municipal Aguas de Huelva, entidad que conmemora su 50 Aniversario.

El edificio fue diseñado por el arquitecto onubense Tomás Curbelo Ranero, fallecido recientemente, para albergar la sede de la Empresa Municipal de Aguas de Huelva, según proyecto iniciado en el año 1994, y goza de un claro protagonismo en el Plan Especial de Reforma Interior de Zafra.

Según ha avanzado el teniente alcalde de Urbanismo, Medio Ambiente y Transición Ecológica, Manuel Gómez Márquez, “apostamos así por conservar este emblemático edificio como uno de los hitos de la arquitectura contemporánea de nuestra ciudad, otorgándole el grado de protección integral no monumental, de forma que no podrá ser objeto de demolición, no se permitirá la ampliación de la edificación y las actuaciones de reforma y mantenimiento se realizarán teniendo en cuenta los materiales y sistemas constructivos empleados en su realización”.

Tras la aprobación inicial en Pleno, el expediente se someterá a un período de información pública por un plazo no inferior a un mes, al tiempo que se recaban los informes y pronunciamientos de los órganos y entidades administrativas gestores de intereses públicos afectados.

Sobre el valor arquitectónico del edificio

El carácter lineal de esta construcción, potenciado por la secuencia de núcleos cúbicos de arquitectura muy sobria con nexos de conexión que rompen en textura y color con los núcleos principales, acentúa la vocación de bulevar que ha adquirido este espacio urbano dentro de la trama de conexión de Zafra con el caso consolidado.

El punto de partida es el basamento que destaca por su sistema de cortina infinita de agua que corre en pendiente y que asemeja continuar por el pavimento que sigue un patrón de mosaico en forma de olas. Estos recursos vienen a incluir en la arquitectura el elemento que constituye la razón de ser del edificio. Sobre ello se asienta la sucesión de cuatro pabellones, en disposición lineal y conectada entre sí mediante galerías puente. Se eligen formas geométricas puras para estos volúmenes donde se juega con las piezas cúbicas principales, que albergan las distintas salas del programa edilicio y las piezas cilíndricas adosadas que contienen elementos auxiliares como escaleras y ascensores. Todo ello rematado por una esbelta torre de comunicaciones en su parte central que obedece a los sistemas de control remoto con los que trabaja la compañía de aguas.

En la fachada principal, los accesos se ejecutan mediante rampa barquiforme de ladrillo y pasarelas blancas de cerrajería de perfil redondo que, a modo de puentes o pantalanes, permiten circular sobre el plano inclinado bañado por la lámina de agua.

Al original diseño del edificio se suma la calidad y variedad en sus acabados, mediante la combinación de distintos materiales como pizarra, mármol, hormigón, metal, ladrillo o vidrio; así como distintos colores como negro, blanco, añil, ámbar, acero o rojo; y jugando con las distintas texturas como el rayado en las fachadas mediante listones volados, el patrón de mosaico para pavimentar el exterior o la distribución en espina de pez de la solería de ladrillo en las rampas, entre otros.

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