El presupuesto público destinado a tecnología de información en salud descendió un 2,95% en 2019

El porcentaje del presupuesto TIC respecto al presupuesto global sanitario en 2019, es el 1,16%, 5,87% menos sobre el porcentaje de 2018

La apuesta financiera por la digitalización del Sistema Nacional de Salud (SNS) ha crecido un 0,82%. Estos datos, publicados este año, reflejan el descenso de la inversión en esta área entre 2018 y 2019

Los fondos destinados a las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) sanitarias han descendido un 2,95%. Así lo indican los últimos datos publicados este año por la Sociedad Española de Informática para la Salud (SEIS), que midieron esta evolución entre 2018 y 2019. En cifras concretas, el presupuesto en TIC de las comunidades autónomas pasó de 728.831 euros en 2018 a 707.344 euros al año siguiente. Aún no se han hecho públicos los datos de 2020.

Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO, empresa especializada en consultoría hospitalaria y codificación sanitaria, opina que “la inversión en nuevas tecnologías resulta fundamental para el desarrollo sanitario y la evolución hacia mejoras tanto técnicas como cualitativas”. ASHO se dedica a invertir en desarrollo tecnológico aplicado al sector sanitario para optimizar la codificación hospitalaria. De esta manera, se ha conseguido reducir el tiempo de codificación.

Fuente: datos de la Sociedad Española de Informática de la Salud

En total, la inversión global en TIC en todas las comunidades autónomas ascendió en 2018 y descendió un 2.69% en 2019, sumando el presupuesto global TIC de cada comunidad autónoma, más las inversiones del Sistema Nacional de Salud (SNS) a través del Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social (MSCBS) y por la entidad pública Red.es.

Desde ASHO trabajamos como aliados estratégicos para la óptima gestión de los centros sanitarios, que cuantos más datos pueda recoger sobre los procesos y protocolos, ofrecerá un servicio más eficiente y efectivo. Además, la inversión en tecnología es tan necesaria como la inversión en formar al equipo humano para sacar el máximo partido de los múltiples beneficios que ofrecen las nuevas tecnologías”, asegura Cuscó.

ASHO, empresa aliada de la excelencia

En el caso de ASHO, la creciente necesidad de procesar y ordenar todos los datos que genera un centro sanitario ha propiciado el desarrollo de softwares basados en machine learning que ayudan a los profesionales a acortar el proceso de codificación. Un proceso que en su complejidad es necesario para todos los actores del sistema sanitario, puesto que de este dependen desde las historias clínicas de los pacientes hasta los balances de la gestión hospitalaria.

Además, tal como demuestra el informe de la Sociedad Española de Informática de la Salud, la inversión en nuevas tecnologías comporta más contrataciones de personal, por lo que en el sector sanitario las tecnologías no son una “amenaza” sino una ayuda. En efecto, en 2018, con más inversión en TIC se registró un 11,76% más de contrataciones de personal propio y un 15% más de personal externo en el sector, sin embargo, al descender la inversión, las contrataciones descendieron un 3,02%.

Fuente: datos de la Sociedad Española de Informática de la Salud.

Carlos Sevillano, director comercial de ASHO asegura que la inversión en innovación es muy importante y recalca que “en ASHO, consideramos que implementar la mejor de las tecnologías no es del todo eficiente sin un buen acompañamiento y una formación excelente para aquellos profesionales que harán uso de ellas. Por eso organizamos cursos, participamos en mesas de debate con el sector tecnológico y ponemos todos los medios de que disponemos al servicio de la innovación responsable.”

Sobre ASHO
ASHO, como empresa líder en codificación sanitaria, actualmente gestiona más de 85 proyectos en toda España y codifica alrededor de 600.000 altas anuales. Con una cuota de mercado del 47%, la empresa está especializada en ofrecer servicios con valor añadido en los sistemas de información hospitalarios que facilitan la gestión y el trabajo de los profesionales clínicos. Desde sus inicios hace 26 años, ha codificado más de 8 millones de altas, concentrando 2,5 millones en los últimos cinco años.

 

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