El obispo de Huelva muestra su solidaridad con los afectados por el “fuego devastador” de Almonaster

Asegura que esta situación "nos lleva a tomar más conciencia de cómo hemos de cuidar, respetar y valorar la naturaleza"

Imagen del incendio de Almonaster la Real (Huelva)

El obispo de Huelva, Santiago Gómez, ha emitido un mensaje con motivo del grave incendio forestal de Almonaster la Real, en el que muestra su “solidaridad y ayuda fraterna para todos los que sufren las consecuencias del fuego devastador”, y ha añadido que “nos sentimos unidos a los pueblos y aldeas afectadas, en una misma oración, implorando de Dios el fin de esta desgracia”.

Comunicado íntegro del obispo de Huelva:

Nos sentimos unidos a los pueblos y aldeas afectadas, en una misma oración, implorando de Dios el fin de esta desgracia y expresando nuestra solidaridad y ayuda fraterna para todos los que sufren las consecuencias del fuego devastador.

Mostramos, en particular, nuestro reconocimiento y apoyo a todas las personas e instituciones implicadas en el operativo de lucha contra el fuego, que se esfuerzan en salvar vidas humanas, aliviar daños y evitar la pérdida de animales y bienes materiales.

Agradecemos el apoyo de las familias, de los amigos y vecinos, que ofrecen una asistencia imprescindible en medio de esta calamidad, así como la solidaridad de las Cáritas parroquiales, hermandades y otras asociaciones de las parroquias afectadas y de las demás asociaciones civiles. Con nuestras parroquias, Cáritas Diocesana y otras instituciones eclesiales, mostramos nuestra disponibilidad para la acogida y la ayuda que sea necesaria.

Contemplar el paisaje que el fuego va dejando tras de sí, nos lleva a tomar más conciencia de cómo hemos de cuidar, respetar y valorar la naturaleza, como un don que recibimos y un legado que debemos esforzarnos por transmitir a las generaciones futuras; de ahí la enorme responsabilidad de todos en cuanto a su uso y cuidado.

La amenaza del coronavirus y sus desastrosas consecuencias económicas y sociales y, ahora, el gran incendio que nos aflige, pueden llevarnos a un profundo desánimo. En circunstancias como estas, es importante rezar y mantener la esperanza. Recordando las palabras de Jesús, “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré” (Mt 11,28), pedimos a Dios que mire compasivo nuestra aflicción, alivie las fatigas de sus hijos y confirme nuestra confianza en su providencia. Así, podremos afrontar los trabajos presentes y futuros para recuperar lo antes posible nuestra tierra y ayudar con generosidad a cuantos hoy viven en la angustia.

Sé el primero en comentar...

Escribe una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*