Opinión



El Banco de España no descarta que la crisis sea peor a lo ya previsto en función de la pandemia

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, reconoció ayer en el Congreso de los Diputados que no descarta un empeoramiento de las perspectivas económicas en función de la evolución de la pandemia de Covid-19.

En su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos y Transformación Digital, a la que acudió para presentar el ‘Informe anual’ del organismo, señaló que a la hora de elaborar sus previsiones, “no tenía la percepción de rebrotes de la magnitud” como los que se están dando y, por tanto, asume que será necesario “calibrar semanalmente” el impacto de la emergencia sanitaria en la economía. Hernández de Cos dejó claro que en el ámbito estrictamente económico, !la crisis sanitaria y las medidas necesarias para contenerla han causado una profunda recesión en todo el mundo, con un grado de sincronización elevado, cuyo punto álgido se situó en la pasada primavera!.

Con posterioridad, el levantamiento, también casi simultáneo en la mayor parte de las áreas geográficas, del grueso de las medidas tomadas frente a la pandemia permitió que repuntara la actividad global.

Sin embargo, “la recuperación de las graves pérdidas que tuvieron lugar mientras las medidas más estrictas estaban aún en vigor ha sido solo parcial, de modo que el nivel actual de actividad y empleo se sitúa claramente todavía por debajo del previo a la crisis en casi todas las regiones del mundo”.

Dice que no debemos dejarnos llevar por una interpretación excesivamente benigna las cifras, aparentemente favorables, sino que la actual recuperación tiene, en las diversas áreas geográficas, un carácter parcial. Pero la naturaleza incompleta del repunte es más evidente en España que en otras economías. Como resultado, el nivel de actividad alcanzado en el tercer trimestre de este año en nuestro país se situaría todavía entre un 12,3 % y un 9,5 %, por debajo del mismo período del año anterior, según los dos escenarios publicados recientemente por el Banco de España.

Además, el Banco de España dice que aunque el levantamiento en mayo y junio del grueso de las medidas que restringían la movilidad de los ciudadanos y la actividad de numerosas ramas llevó a una rápida recuperación del producto de la economía en esos meses, a lo largo del verano se fueron acumulando señales de que el repunte iba perdiendo intensidad. En este sentido, un conjunto de indicadores de alta frecuencia parece mostrar que, sobre todo desde mediados de agosto, habrían dejado de producirse avances añadidos significativos en esa recuperación.

Instiste el Banco de España en que “esta aparente ralentización de la mejora de la actividad ha coincidido con un resurgimiento de los contagios por Covid-19, que no han dejado de aumentar desde principios de julio”. “Además, aunque el repunte de la enfermedad ha sido común a muchos otros países, este ha sido más intenso en España, de modo que, en comparación con las principales economías europeas, en la actualidad nuestro país presenta cifras de nuevos contagios por cada 100.000 habitantes notablemente superiores”, apunta.

Para este año, el Banco de España contempla una caída del PIB del 10,5% en el mejor de los escenarios, y hasta del 12,6% en el peor de todos, con previsión de no haber recuperado la actividad ni siquiera a finales de 2022, a cuyo término el PIB nacional quedaría entre dos y seis puntos por debajo de los niveles previos de la crisis.

Sin embargo, Hernández de Cos ha subrayado que “estos riesgos están claramente a la baja en las previsiones del Banco de España y que no se pueden descartar más. La evolución aún más pesimista es una posibilidad”, ha incidido.

Esto pasaría por un “daño superior al incorporado” con motivo de la pandemia, o a otros factores externos, como un Brexit sin acuerdo a final de año o a otros derivados de las “tensiones comerciales”.

Hernández de Cos insiste en que las previsiones de su organismo no recogen los efectos de la utilización de los fondos europeos, destacando que, “según los cálculos del Gobierno, estos podrían tener un efecto multiplicador de 13 puntos de PIB repartidos en varios años, si bien también podría ser menor el impacto en función de cómo se empleen”. A la hora de encarar las consecuencias económicas del Covid, ha alertado también de los posibles efectos en el sector financiero, puesto que si bien considera que “el nivel de resistencia es muy elevado, no es posible descartar esos escenarios tan severos”.

Más allá del corto plazo, “las perspectivas de la economía española, al igual que las de otros países, están rodeadas de una elevada incertidumbre, ligada al curso de la pandemia”, explica.

“Tenemos que evitar a toda costa que una crisis que se inició sanitaria y se ha convertido en económica, se convierta en crisis financiera”, y ha dicho que en el Banco Central Europeo (BCE) no se descarta aumentar el alcance de las medidas adoptadas hasta ahora.

El gobernador del Banco de España ha señalado cómo hasta el momento “la recuperación de la economía española ha sido parcial, desigual y de cierta fragilidad, que está provocando ya daños estructurales en la economía”. Ha apuntado a la relación del aumento de contagios por los rebrotes con la acumulación de señales de caída en la actividad. “Sobre todo desde mediados de agosto se habían dejado de producir avances significativos de la recuperación”, ha explicado.

En el caso del sector turístico, recuerda que si en agosto únicamente abrió el 77% de los establecimientos hoteleros del año pasado, con una ocupación del 40% de plazas, “es posible que incluso haya empeorado desde entonces, ante una caída de los vuelos, el aumento de cancelaciones y el menor número de pagos con tarjetas de titulares no residentes”.

En los próximos trimestres se espera que el empleo, en términos de horas trabajadas, siga un perfil muy similar al de la actividad económica y muestre caídas superiores al 10 % en 2020 y una recuperación posterior. Por lo que respecta al paro, su aumento se está viendo contenido a corto plazo por el recurso a los ERTE.

La información sobre el crédito bancario evidencia que las empresas estarían recurriendo a esta fuente de financiación para cubrir una parte destacada de estas necesidades de liquidez. Concretamente, el saldo de crédito de las sociedades no financieras con las entidades de crédito nacionales aumentó a ritmos históricamente elevados,

Ante esta situación, ha reivindicado como fundamental el mantenimiento de las medidas extraordinarias de apoyo, pues considera que “una retirada prematura tendría perjuicios que exceden el coste de su mantenimiento” y, ante el menor margen fiscal, ha defendido que “se focalicen y se ajusten temporalmente”.

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