Opinión



El Infanta Elena amplía la cocina para aumentar la seguridad alimentaria y frente al Covid

Se han preparado durante la pandemia más de 153.000 menús de diferentes tipos para los pacientes ingresados en el centro

Área de cocina del Hospital Infanta Elena

El Hospital Infanta Elena acaba de terminar las obras de ampliación del área de cocina, con la habilitación de un nuevo acceso para la entrada de provisiones, que permitirá aumentar la seguridad alimentaria, al establecer un doble circuito para materias primas y residuos, facilitar el trabajo de los profesionales de cocina y permitir la implantación efectiva de las medidas de prevención frente al Covid-19.

Estas obras, que han supuesto un coste de alrededor de 80.000 euros, han permitido incrementar la superficie útil de las instalaciones con 75 metros cuadrados más en el área de recepción de mercancía y cámaras frigoríficas del centro hospitalario y establecer así nuevas áreas de almacén. Gracias a estos nuevos espacios, se podrá definir mejor la separación de los alimentos y los distintos utensilios y materiales, así como evitar el cruce de los circuitos de salida de residuos del centro, ganando en seguridad y en calidad.

Para ello se han reformado espacios en desuso tras la renovación de las cámaras frigoríficas, se han reorganizado las distintas estancias y se han habilitado nuevas áreas de recepción y ordenación de alimentos. Además se ha mejorado el área de dietética y se han establecido nuevos almacenes, que ayudarán a optimizar la actividad de sus profesionales y la gestión de todo el área de cocina.

La mejora de las infraestructuras que implica esta obra se plantea como una medida más de las muchas tomadas durante los últimos meses en el área de Cocina del centro, atendiendo a los protocolos de actuación establecidos por la Consejería de Salud y Familias para reducir los riesgos por Covid-19. Unas actuaciones entre las que cabe destacar la mejora de los elementos individuales de protección de los profesionales, la eliminación de los cuartos de elaboración en frío por el riesgo que conlleva y el refuerzo en las tareas de limpieza y desinfección extremas, sobre todo de aquellos enseres utilizados para el traslado de las bandejas de alimentos. Además, se ha reforzado la utilización de cubiertos y enseres de un solo uso para los pacientes diagnosticados o con sospecha de Covid-19 u otras enfermedades infecciosas.

Unas medidas que han permitido mantener un alto nivel de actividad en la Cocina del centro hospitalario a pesar de la pandemia y manteniendo unos altos estándares de calidad. Un esfuerzo que se puede comprobar al analizar el balance de comidas elaboradas por su personal desde el pasado mes de marzo, que supera los 153.000 menús, de los que casi 67.000 son dietas basales, es decir, están establecidas para las personas que no presentan ninguna limitación a la hora de comer.

Cabe destacar también que los profesionales del área de Dietética que trabajan en el centro hospitalario han sido los encargados de diseñar más de 40 tipos de dieta adaptadas a las necesidades que presentan los pacientes ingresados, además de adaptar cada una de ellas a las especiales condiciones que pueden sufrir algunos pacientes, como las alergias alimentarias, las intolerancias o diferentes patologías.

Del importante volumen de menús distribuidos para los pacientes ingresados, cerca de 18.000 se han diseñado para personas diabéticas de no más de 2.000 calorías, más de 10.000 han sido dietas blandas, otras 10.000 dietas de tolerancia, más de 7.000 dietas trituradas, casi 6.000 líquidas y más de 8.000 dirigidas a personas con disfagia neurológica, entre muchas otras.

Una alta actividad que no se ha interrumpido durante la época de confinamiento a pesar de todas las dificultades y que requiere cada día de un gran esfuerzo de organización para gestionar un volumen tan alto de alimentos y mantener en tiempo y con la calidad y seguridad adecuada un número tan variado de menús.
Por último, destacar que la dieta alimenticia es también un elemento vital para la recuperación de muchos pacientes y un elemento de humanización que refleja el interés del centro hospitalario y de sus profesionales por ofrecer la mejor asistencia sanitaria posible sin olvidar la atención integral al paciente.

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