La nueva política industrial para Andalucía hasta 2030 priorizará la colaboración público-privada

El nuevo modelo industrial pretende mejorar la modernización e incrementar la productividad del tejido industrial andaluz
El Consejo de Gobierno ha acordado iniciar la elaboración de la nueva política industrial de Andalucía con horizonte 2030, que primará la colaboración público-privada y con otras administraciones en el diseño de las actuaciones y objetivos que articularán la acción del Gobierno autonómico en esta materia. La Consejería de Transformación Económica, Industria, Conocimiento y Universidades será la encargada de su redacción.

Este nuevo modelo industrial pretende mejorar la modernización e incrementar la productividad del tejido industrial andaluz, favorecer la atracción de nuevas inversiones y las exportaciones, así como impulsar la digitalización y la innovación, transferencia del conocimiento y desarrollo tecnológico. Igualmente, el documento establece, entre sus prioridades, fomentar la liquidez y solvencia de las pymes, además de dotar de mayor crecimiento a las cadenas de valor industriales más prometedoras que se desarrollen en Andalucía y su integración en las cadenas globales.

Con carácter general, la nueva política pretende dotar a la industria regional de unos cimientos más sólidos en un contexto económico mundial muy competitivo y volátil, sometido actualmente a nuevas y numerosas amenazas, entre las que destacan las consecuencias de la actual pandemia del Covid-19.

Las regiones que poseen un sector industrial fuerte y diversificado son menos vulnerables a los periodos de crisis económicas, por ello el Ejecutivo autonómico considera clave contar con un instrumento público eficaz que incentive la creación de nuevas iniciativas en este ámbito y que faciliten la modernización de las ya existentes. La iniciativa tiene como objetivo ofrecer un entorno propicio para el desarrollo de la industria, en consonancia con la nueva Estrategia Industrial Europea 2030, que orienta el camino hacia la economía circular y la digitalización.

La nueva estrategia incluirá tres planes de fomento para unos escenarios a corto, medio y largo plazo. El primero tendrá una aplicación hasta 2022 y contempla la puesta en marcha de iniciativas públicas y privadas, con el fin de fortalecer la actividad industrial en la coyuntura de crisis económica actual. A este le seguirán dos planes más con aplicación hasta 2025 y 2030, respectivamente, que buscarán reforzar la solvencia de las empresas industriales en Andalucía.

Colaboración público-privada

La nueva política conectará a los principales actores de los ecosistemas industriales, a los que se les implicará en todas las fases de desarrollo del documento, desde su concepción y puesta en marcha, hasta su desarrollo, evaluación y seguimiento de los resultados obtenidos. En el ámbito público e institucional se contará con las administraciones estatal y local y con los representantes de los agentes económicos y sociales más representativos, además de con las universidades y otros centros de conocimiento.

En la esfera privada, la cooperación no se limitará a la propia industria manufacturera, sino que se considerarán también a los actores de los servicios logísticos, técnicos, financieros, de desarrollo tecnológico o de capacitación. Una vez redactada la nueva política industrial, se elevará de nuevo al Consejo de Gobierno.

Una contribución del 10% al PIB regional

La industria andaluza está integrada por 33.560 empresas, que representan el 16,8% del total de entidades de estas características en España. Esta actividad económica contribuyó el pasado año al 10,2% del PIB total andaluz, frente al 14,6% en España y el 16,8% en Europa. Asimismo, en 2019 el porcentaje de empleo vinculado a la industria fue de un 9,4%.

A pesar de que Andalucía cuenta con una menor densidad industrial que otras regiones, este sector ha mostrado sin embargo un gran empuje como demuestra la mayor intensidad de sus exportaciones manufactureras respecto a la media del Estado o su mayor índice de especialización en importantes ramas como la química, la metalúrgica y del refino, la de alimentación o bebidas y la de reparación de maquinaria e instalaciones.

El instrumento persigue el crecimiento del sector, mejorando su productividad y fortaleciendo las cadenas de valor más prometedoras

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