La UE se planta y pone en marcha un mecanismo que permitirá prohibir exportaciones de vacunas

La UE usará "todos los medios legales" si las farmacéuticas no suministran las vacunas

Vacuna contra el covid

La Unión Europea se ha plantado después de la bronca con las farmacéuticas y pondrá en marcha, con carácter inmediato, un mecanismo de control para recabar en tiempo real toda la información sobre la producción y la exportación de las vacunas de Covid 19 fabricadas en territorio comunitario.

La Comisión de Ursula von der Leyen dice que no es y no será una prohibición de exportaciones, y que un hipotético bloqueo ocurría “en casos muy contados” y en el peor escenario. El objetivo es que entre en vigor mañana mismo, como respuesta a la crisis abierta con AstraZeneca y Reino Unido.  La Comisión asegura que el objetivo es sólo “asegurar la transparencia y recabar información”, pero será obligatoria la autorización de previa antes de que cada dosis cruce una frontera de la Unión.

Desde Londres han llegado inmediatamente ataques acusando a la UE de querer “robar las vacunas británicas”.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, apela a estudiar la posibilidad de recurrir al Artículo 122 de los Tratados, previsto para situaciones de emergencia y en caso de necesidad y crisis, como el actual, todo valdría, incluyendo incautar las dosis que farmacéuticas reserven para otros clientes. Algunos diplomáticos creen incluso que técnicamente podría valer también para obligar a las empresas a compartir conocimiento y patentes, y coordinar con otras firmas la producción.

Londres habla de “nacionalismo de vacunas”, pero la realidad es que EEUU y Reino Unido han impedido en la práctica que las dosis producidas en su territorio acaben saliendo. Pero además Reino Unido lleva meses informando que recibe dosis desde las plantas de Bélgica o de Países Bajos y además ha presionado a AstraZeneca para que no salga un vial hasta que se cubran las necesidades de la población nacional. En la UE muchos, empezando por Alemania, quieren hacer lo mismo.

En la disputa con AstraZeneca, Bruselas sugirió que el laboratorio estaba entregando a otros países, en referencia al Reino Unido, vacunas que la Comisión entiende que le corresponderían a la UE y acusó a la farmacéutica de ofrecer versiones contradictorias.

Por eso la medida afectaría a las farmacéuticas con las que la UE ha contratado vacunas por adelantado y que producen en el territorio comunitario, una fórmula que la Comisión privilegió al diseñar el sistema de compras conjuntas para los Veintisiete para que las cadenas de producción de los fármacos estuvieran mejor protegidas ante eventuales problemas o restricciones.

El mecanismo que la Comisión quiere poner en marcha mañana supone que toda empresa farmacéutica que quiera exportar vacunas fuera de la UE tenga que remitir antes una serie de formulario estandarizados a las autoridades aduaneras del país en el que esté la planta.

El papeleo, “se resolvería en horas, y Bruselas fijará una serie de criterios legales, tendentes al respeto de los contratos ya firmados con las compañías farmacéuticas. Las autoridades aduaneras analizarán cada petición de exportaciones y si no hay problemas se permitirá. Los técnicos insisten en que si bien el veto es posible y puede ocurrir en algunas ocasiones no se espera que sea la norma.

La UE ya puso en marcha un mecanismo casi idéntico el pasado mes de marzo para controlar el material sanitario producido en la UE, desde máscaras a respiradores.

El presidente del Consejo europeo, Charles Michel, quiere que la UE utilice “todos los medios legales a su disposición para conseguir que las compañías farmacéuticas entreguen todas las dosis prometidas a la UE si no se encuentra una solución satisfactoria a los problemas de suministro de vacunas”.

“Creo que esta solución demostraría la fuerza de la UE y la confianza en su tarea de proteger la salud de sus ciudadanos por encima de cualquier otra consideración”, argumenta Michel, quien ha trasladado ya su idea a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para que la explore “inmediatamente”.

El presidente del Consejo europeo admite en la carta que los retrasos en el suministro de vacunas anunciados por Pfizer y AstraZeneca son una “preocupación fundamental”, al tiempo que señalado que “las explicaciones que han dado algunas compañías farmacéuticas” no han aportado suficientes garantías.

Michel se refiere al conflicto entre Bruselas y AstraZeneca después de que la empresa comunicara la semana pasada que solo entregará a los Estados miembros un cuarto de las dosis prometidas para el primer trimestre. Pfizer también anunció problemas de producción, pero sus explicaciones sí que han convencido a las autoridades comunitarias.

Así, Michel aboga por que la UE adopte “acciones firmes para garantizar el suministro de vacunas y demostrar que la protección de sus ciudadanos sigue siendo una prioridad absoluta” y celebra que Bruselas vaya a adoptar este viernes un mecanismo para vigilar las exportaciones de vacunas desde la UE, una herramienta que ayudaría que las dosis reservadas para los Estados miembros del bloque sean “indebidamente” vendidas a terceros países.

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