Analizan la zona del incendio de Almonaster con la cartografía de suelos hecha por la UHU y ENCE

Los investigadores y doctores del Departamento de Ciencias Agroforestales de la Universidad de Huelva Juan Manuel Domingo, experto en planificación forestal y estudio de los suelos, y Gloria López Pantoja, experta en sanidad forestal, forman parte del Grupo de Trabajo para la restauración de la zona afectada por el incendio de Olivargas. Ambos investigadores ya están trabajando en la fase inicial del mismo. El fuego, que se inició el pasado 27 de agosto de 2020, afectó a 16.000 hectáreas de los municipios de Almonaster la Real, Calañas, Zalamea, La Zarza-Perrunal y El Campillo.

Tal como han explicado los investigadores, dicho Grupo de Trabajo se creó con el objeto de estudiar las mejores estrategias posibles para la elaboración del Plan de Restauración ya que la zona “requiere actuaciones específicas, dado que, de las 16.000 hectáreas afectadas, alrededor de 3.000 son hábitats de interés comunitario, por lo que poseen un gran valor biológico. Además de un replanteamiento de las formaciones vegetales que componen los ecosistemas, para mejorar la resistencia a incendios. Este Grupo de Trabajo integra todas las perspectivas para encontrar la mejor alternativa, tanto desde el punto ambiental, como de la ciudadanía”, han explicado ambos. En él se encuentran, además de los expertos de la Universidad de Huelva, las administraciones, propietarios, asociaciones conservacionistas, colegios profesionales, federación de caza y el sector forestal privado.

Una de las primeras acciones del Grupo de Trabajo es la evaluación de los daños y el estudio de las características ecológicas de la zona, fase en la que están trabajando activamente ambos investigadores. En este sentido, los expertos de la UHU detallan que “sobre la información obtenida se establecerán las bases, líneas y directrices que debe seguir el plan de regeneración”.

La experta en salud forestal, Gloria López Pantoja, explica que actualmente la Administración está llevando a cabo actuaciones de urgencia para “minimizar los riesgos, tanto para la masa vegetal, como para la ciudadanía, por el uso público de esas zonas”. Por otro lado, alerta la investigadora, “en el perímetro hay zonas especialmente críticas y no son las ya carbonizadas, sino aquellas medio quemadas. Esas zonas son especialmente vulnerables al ataque de insectos y hongos”.

Una cuestión importante en estos momentos es determinar qué tipos de suelos hay en la zona. El doctor Juan Manuel Domingo, experto en planificación forestal y estudio de los suelos, es el implicado en esta tarea, tal como describe “hemos estado trabajando en la elaboración de un mapa de los suelos afectados en el perímetro incendiado”. Para ello, se ha apoyado en la cartografía que durante 10 años la UHU ha desarrollado, gracias a la colaboración de la empresa Ence. La cartografía desarrollada estudió las características de los suelos de todo tipo de zonas forestales, elaborando un mapa en el que se pueden consultar aspectos fundamentales como los contenidos en nutrientes, la profundidad, la capacidad de retención de agua o la erosionabilidad de estos suelos. Es un importante trabajo que recientemente ha servido también para determinar la mejora de la calidad del suelo bajo el eucaliptal de esta zona.

Esta cartografía es esencial ahora para planificar la regeneración, ya que “conocer las características de los suelos, además, en un contexto de cambio climático, es muy importante puesto que es lo que nos van a indicar qué especies designar y cómo preparar mejor el terreno”, ha valorado el experto. Por otro lado, Domingo ha subrayado que “los suelos son el sustrato que va a asentar la vegetación que se vaya a reponer, bien por regeneración natural, o bien por reforestación”. El investigador añade que “gracias a esta información, podemos conocer la profundidad de los suelos para especies que son más exigentes. Hay que pensar que en un sitio con un suelo de 30 o 40 cm de suelo no podemos tener una vegetación exuberante, ni siquiera las especies que consideramos típicamente mediterráneas autóctonas, como la encina. Primero, hay que repoblar con especies colonizadoras que creen suelo y luego podremos disponer de otras especies más nobles o continuar con especies frugales, pues la mayor parte de ellas, como el pino piñonero o el pino marítimo también son autóctonas y fundamentales en nuestros ecosistemas”.

El conocer el tipo de suelo de las zonas “es tan importante que condiciona la salud del arbolado”, ha añadido la investigadora Gloria Pantoja, ya que “puede parecer que todo vaya bien cuando los árboles son pequeños, pero cuando crecen pueden tener problemas fitosanitarios serios y todo debido a que no se ha elegido correctamente la especie acorde con el tipo de suelo, por ello el estudio es fundamental”.

El experto en suelos de la UHU detalla que la distribución de los suelos en la zona es muy “compleja” ya que, al estar en plena Cuenca Minera, “hay una gran variedad de vetas geológicas. Hay suelos ricos, con alto contenido de nutrientes que serían muy adecuados para la plantación de encinas, por ejemplo. Pero hablamos del 15 por ciento del territorio, el resto son generalmente pobres en nutrientes y muy castigados por la actividad humana, aunque eso es parte del atractivo de los montes mediterráneos, la diversidad”.

Plan de Regeneración

El Grupo de Trabajo para la regeneración de la zona se encuentra en la fase inicial que consiste, como han indicado los investigadores de la UHU, en recabar toda la información posible de la zona. “Nos hemos ofrecido a aportar la cartografía, porque la teníamos. La Junta de Andalucía tiene la Red de la Información Ambiental REDIAM con gran cantidad de información, aunque algunos contenidos, como la información de suelo, resultan escasos”, ha explicado Domingo.

Como detallan los expertos, en las siguientes fases se zonificará el territorio incendiado según su afección, su vocación de uso, sus necesidades de protección y su función en el contexto territorial para el desarrollo rural y la prevención de incendios; a continuación, se establecerán las mejores pautas posibles de restauración para cada zona; finalmente, se pasará a la fase de proyectos que se encargarán a consultorías externas, agencias públicas, o la propia administración, tanto para la redacción, como para la ejecución.

En cuanto a la futura regeneración, la experta en sanidad Forestal, Gloria Pantoja ha aclarado que “el objetivo del Grupo de Trabajo es, precisamente, determinar qué escenarios queremos para la zona, escenarios que pueden variar respecto a lo preexistente, para adaptarse a las condiciones actuales”. Asimismo, en cuanto al tiempo en que la zona se recuperará los investigadores no pueden determinar fechas ya que “dependerá de cada ecosistema y las especies que el Grupo de Trabajo determine que son idóneas para la recuperación de la zona”, apunta Domingo.

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