
Hace unos días el Ayuntamiento de Huelva ha anunciado una promoción, que no es nueva, relativa a la posibilidad de contratar en los aparcamientos del Mercado y de Pablo Rada bonos a razón de 2.49 euros por doce horas, con el fin, dice la información, de favorecer la vida comercial. Y yo me pregunto ¿por qué no se incluye en el convenio al aparcamiento de la Casa Colón, que además es de propiedad municipal? O por qué en las zonas de aparcamiento regulado (azul, roja) no se crea unas tarifas especiales para favorecer igualmente a los clientes que acuden a nuestros comercios y doy un paso más, ¿no sería posible ofrecer unos bonos para uso en los autobuses municipales, con el mismo fin?
Pero hay otra cuestión que quiero plantear, desde el punto de vista del apoyo al comercio tradicional, al comercio ubicado en los núcleos populosos de la ciudad, como son los conocidos como los Centros Comerciales Abiertos, de los cuales, ya, apenas se habla.
Vaya por delante que creo que es absolutamente necesario el apoyo a cualquier tipo de comercio y de entre ellos aquellos que conocemos como “comercio de proximidad”, pero creo que últimamente se está abandonado la apuesta por los Centros Comerciales Abiertos, que, digámoslo ya de entrada, son los que más han sufrido y sufren la competencia de las grandes superficies y las nuevas fórmulas de comercio a distancia: el comercio on line.
Empecemos definiendo que es un Centro Comercial Abierto
Comencemos diciendo que la definición de Centros Comerciales Abiertos no es de invención de los que defendemos el comercio tradicional. Fue reconocida por la Junta de Andalucía en el año 2010.
¿Qué es un centro comercial abierto? Un centro comercial abierto se define en la normativa andaluza como “un conjunto coordinado de comercios, servicios, ocio y restauración ubicados en un entorno urbano, generalmente en el centro de la ciudad. Su valor no radica solo en la suma de tiendas, sino en la gestión conjunta, la imagen unificada y las acciones de dinamización que generan una experiencia de compra atractiva, viva y cercana.”
Y continúa diciendo que son “un modelo de organización comercial que agrupa a todos los agentes económicos involucrados en el comercio interior dentro de una zona urbana delimitada, con una tradición comercial, que tiene una imagen y estrategia propia de manera constante”. Los CCA´s, continua reconociendo “comparten una visión integral de la oferta comercial, servicios, cultura y ocio y operan bajo una única unidad de gestión y comercialización.
Trasladémonos al año 2009, cuando a impulso de ese gran comerciante que fue Manolo Santamaría y su equipo, del cual me honré formar parte, se fundó la Asociación de Comerciantes e Industriales de las Calles del Centro, posteriormente, en 2010, reconocida como Centro Comercial Abierto de las Calles del Centro de Huelva.
Los más antiguos del lugar quizá se acuerden de aquel spot publicitario donde se veía a la calle Concepción y siguientes con los comercios cerrados, sin público, sin paseantes y una voz en off que se peguntaba; ¿Se imaginan una ciudad sin comercios?, para a renglón seguido exhibir otras imágenes de esas mismas calles con los comercios abiertos y llenas de públicos y clientes
La Feria de la Tapa, hoy felizmente recuperada por el equipo de la Asociación Bareca, fue una iniciativa de la Agrupación de Comerciantes e Industriales de las Calles del Centro, O el “entoldado de las calles”, otra iniciativa del equipo de Manolo Santamaría, con la colaboración del Ayuntamiento; al igual que el llamado Museo al Aire Libre, cuyas esculturas tuvieron que retirarse por la mala educación de personas que las “maltrataron”. Y así podríamos seguir hablando de las rifas, sorteos, promociones, publicidad en tiempos de rebajas, el “tren de los niños”, que recorría las calles peatonales paseando a los hijos de los clientes o de vecinos que venían a ofrecer una diversión a sus hijos, etc, etc.
“Los Centros Comerciales Abierto activan y revitalizan el centro urbano, atrayendo tanto a residentes como a visitantes, generando empleo y dinamismo económico”, continuaba relatando la disposición de la Consejería de Comercio,
Los Centros Comerciales Abiertos deben ser defendidos como el corazón nuestras ciudades. Esto lo digo yo. Porque sin ellos, las ciudades pierden su pulso, su identidad, su alma. Como decía el Spot publicitario: ¿Se imaginan el centro de Huelva sin comercios? ¿Con sus locales comerciales llenos de trasteros o apartamentos turísticos?
La competencia de las grandes superficies, donde aparcar es muy fácil y en muchos de ellos sin coste. La peatonalización de las calles céntricas, sin alternativas de aparcamientos cercanos y “económicos” e incluso el alejamiento de las tradicionales paradas de autobuses urbanos, que, por ejemplo dejaban a clientes en el corazón de la ciudad (la Plaza de las Monjas) han producido un cambio total en la fisonomía de la oferta comercial.
Ahora que se anuncia la construcción de la Plaza Mayor, y otras inversiones en el entorno de la avenida de Italia, aprovéchese la oportunidad para dotarla de una mayor accesibilidad y de más plazas de aparcamientos, más baratas, incluso llegando a acuerdos con los comerciantes, GRATIS, durante un determinado periodo de tiempo.
Si queremos dinamizar este tipo de comercio, reflexión que también vale por ejemplo para la zona de Isla Chica y para aquellos CCA.s que se han creado en diversos pueblos de nuestra provincia, busquemos fórmulas para que el consumidor se “aficione” a ir a las calles céntricas a consumir, no solo las excelentes tapas de la hostelería local, sino para comprar los productos que esos “valientes” comerciantes ofrecen.
Estúdiese bajar el IBI a los locales regentados por los comerciantes y, mensaje para éstos, ya que no solo se puede depender de las administraciones: “Asóciense, busquen fórmulas para aplicar estrategias de venta que faciliten las compras, tales como el “Portal del comercio local” que permita la venta “on line” y su correspondiente distribución al domicilio del cliente.
O simplemente para hacerles llegar, los productos más voluminosos, como hacen vuestros grandes competidores, porque también los comerciantes tenéis que dar un paso adelante y estar muy atentos a como os puede afectar la implantación de las “zonas de bajas emisiones”, término que “queda muy elegante”, y que seguramente según las distintas situaciones sea necesario acometer. ¿Quién se va a oponer a su implantación? Pero ¿se ha analizado el impacto en vuestros negocios?
Terminaremos asistiendo en la vida real a los efectos de ese Spot publicitario del que hablaba al principio de este comentario, ¿Se imagina una ciudad sin comercios?
Rafael Ávila
Economista y exsecretario general de la FOE


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