
La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Catalina García, ha participado este martes en la liberación de un ejemplar de lince ibérico (Lynx pardinus) en el Espacio Natural de Doñana, un enclave emblemático para la conservación de la biodiversidad y uno de los territorios que mejor simbolizan el esfuerzo sostenido para la recuperación de esta especie endémica de la Península Ibérica.
El ejemplar liberado, llamado Walabi, inicia ahora una nueva etapa en el medio natural tras completar con éxito las fases previas de preparación y seguimiento diseñadas para favorecer su adaptación y supervivencia.
La suelta se ha llevado a cabo en la finca de Las Marismillas (propiedad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico), en el entorno del Pinar del Faro y Las Salinas, dentro del ámbito del Parque Nacional, y responde a criterios estrictamente técnicos definidos por el Plan de Recuperación del Lince Ibérico. Walabi es un macho de un año de edad, nacido en el Centro de Cría en Cautividad de Silves, en Portugal, y pertenece a una línea genética de alto valor, lo que refuerza el objetivo de mejora y diversificación genética de la población de Doñana-Aljarafe, una de las subpoblaciones históricas de la especie.
Durante el acto, la consejera ha subrayado el valor simbólico y técnico de esta liberación en uno de los espacios naturales más reconocidos de Europa. Catalina García ha señalado que la suelta de Walabi “representa un paso más en una historia colectiva de éxito que demuestra que la conservación funciona cuando se apoya en la ciencia, en la cooperación y en una gestión pública constante y rigurosa”. En este sentido, ha destacado que cada liberación es el resultado de años de trabajo previo, planificación y compromiso institucional.
El ejemplar ha sido equipado con un collar de seguimiento que permitirá monitorizar sus desplazamientos, su comportamiento y su integración en el territorio. La suelta se ha realizado mediante un sistema de ‘liberación blanda’, en un cercado de preadaptación donde permanecerá durante varias semanas antes de su incorporación definitiva al medio natural. Este método reduce la dispersión temprana y mejora las probabilidades de asentamiento, favoreciendo una adaptación progresiva a las condiciones del entorno.
Catalina García ha indicado que este tipo de actuaciones reflejan una forma de entender la conservación basada en el largo plazo. Al respecto, ha afirmado que “el lince ibérico ha pasado de ser una especie al borde de la extinción a convertirse en un ejemplo internacional de recuperación gracias a una estrategia coherente, mantenida en el tiempo y compartida entre administraciones, técnicos, agricultores, ONG, cazadores, propietarios de fincas y sociedad, en general”. La consejera ha puesto en valor que Andalucía haya sido el motor de este proceso desde sus momentos más críticos.
La liberación de Walabi se enmarca en las actuaciones de refuerzo genético que se vienen desarrollando en la población de Doñana-Aljarafe desde 2007. Entre ese año y 2023 se han liberado un total de once individuos genéticamente diferenciados con el objetivo de aumentar la variabilidad genética y mejorar la viabilidad de esta subpoblación. La experiencia acumulada en este ámbito ha permitido ajustar los protocolos y maximizar los resultados de cada intervención.
Conservación
Durante su intervención, la consejera ha recordado que el lince ibérico es una especie endémica cuya supervivencia ha dependido de un contundente programa de conservación y recuperación impulsado de forma conjunta por los gobiernos de España y Portugal, con la participación activa de las comunidades autónomas de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha y Murcia. Este esfuerzo coordinado, que ha liderado la comunidad andaluza desde sus inicios, ha tenido como eje los distintos proyectos LIFE cofinanciados por la Unión Europea.
Catalina García ha explicado que el punto de inflexión se produjo a principios de siglo cuando apenas quedaban 94 ejemplares de lince ibérico en toda la Península, la mayoría de ellos concentrados en territorio andaluz. Desde entonces, la aplicación de medidas integrales sobre el hábitat, la disponibilidad de presas, la reducción de amenazas y la gestión genética ha permitido revertir una tendencia que parecía irreversible. “Hoy podemos hablar de una recuperación sólida, basada en datos y en resultados contrastados”, ha dicho.
En este contexto, la consejera ha puesto el acento en el último censo disponible, correspondiente a 2024, que sitúa en 836 los ejemplares de lince ibérico presentes en Andalucía, dentro de una población peninsular que alcanza los 2.401 individuos. En esta línea, ha remarcado que esta cifra refleja un crecimiento cuantitativo y una expansión territorial hacia nuevas áreas y una mayor conectividad entre núcleos de población como zonas de Granada, como Sierra Arana; Córdoba, en el entorno de Cabra, o Almería, en Sierra María-Los Vélez.
La liberación de Walabi en Doñana refuerza el papel de este espacio natural como uno de los pilares históricos de la recuperación del lince. Catalina García ha remarcado que Doñana representa un símbolo de resistencia y de futuro para la especie, y ha hecho hincapié en que las actuaciones que se desarrollan en este territorio combinan conservación de la fauna, gestión del espacio natural y compatibilidad con los usos tradicionales.
Seguimiento
La consejera ha incidido en la importancia del seguimiento posterior a cada suelta, un trabajo silencioso pero esencial que permite evaluar el éxito de las actuaciones y ajustar las estrategias de conservación. Así, ha declarado que los datos obtenidos a través del radiomarcaje aportan información clave sobre el uso del territorio, la dispersión, la interacción con otros ejemplares y la respuesta del animal a las condiciones ambientales.
Catalina García ha asegurado que uno de los retos actuales sigue siendo la reducción de la mortalidad no natural, especialmente la asociada a atropellos en carreteras. Al hilo de esto último, ha apuntado que Andalucía ha sido pionera en la implantación de medidas de seguridad vial específicas en zonas linceras, como sistemas anticolisión, señalización avanzada y otras soluciones innovadoras que contribuyen a disminuir este riesgo.
Asimismo, ha reconocido el trabajo de los equipos técnicos de la Agencia AMAYA, veterinarios y de los Agentes de Medioambientales que participan en todas las fases del proceso, desde la cría en cautividad hasta la liberación y el seguimiento en el medio natural. Al respecto, ha aseverado que “la recuperación del lince ibérico es también una historia de profesionales comprometidos que han sabido combinar conocimiento científico y vocación de servicio público”.
“Los avances logrados con el lince ibérico han convertido este programa en un referente internacional, estudiado en foros científicos y replicado como modelo para otras especies amenazadas. La experiencia acumulada —ha continuado— demuestra que la cooperación entre territorios y la implicación social son elementos decisivos para el éxito de cualquier estrategia de conservación”.
En el acto, también han estado presentes el delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Huelva, José Manuel Correa; el viceconsejero, Sergio Arjona; la secretaria general de Medio Ambiente y Cambio Climático, María López Sanchís; el director general de Espacios Naturales Protegidos, José Enrique Borrallo; el director general de Política Forestal y Biodiversidad, Juan Ramón Pérez Valenzuela; el director del Espacio Natural de Doñana, Juan Pedro Castellano; el delegado territorial, Pedro Yórquez; la primera teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Almonte, Antonia Rocío Pérez, y el coordinador general del Proyecto LIFE Lynxconnect, Javier Salcedo, entre otras autoridades.


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