Cannabis y esquizofrenia: la relación que ya no se considera un mito y preocupa a los expertos en España

El cannabis es la sustancia ilegal más consumida en España y su uso crece especialmente entre jóvenes

El número de personas que han probado el cannabis no ha dejado de aumentar

La comunidad científica lleva años documentando cómo determinadas sustancias afectan a la salud mental. Alcohol y ansiedad, benzodiacepinas y depresión… y ahora, con una intensidad creciente, cannabis y esquizofrenia.

Este trastorno, que afecta en España a entre 400.000 y 500.000 personas, ha reabierto un debate que inquieta tanto a profesionales como a familias.

Los datos de consumo tampoco ayudan a despejar dudas. Las encuestas nacionales reflejan un crecimiento sostenido en el número de personas que han probado el cannabis alguna vez en la vida. Ante este escenario, es lógico que surjan preguntas: ¿es suficiente este consumo para activar la enfermedad?, ¿aumenta el riesgo si se mantiene en el tiempo?, ¿qué parte de esta relación responde a la evidencia y cuál almito?

El cannabis es la sustancia ilegal más consumida en España y su uso crece especialmente entre jóvenes. La ciencia advierte de que no causa esquizofrenia por sí solo, pero puede duplicar el riesgo en personas vulnerables.

¿Puede una droga socialmente percibida como «blanda» influir en la aparición de un trastorno mental grave? Esta es una de las preguntas que más inquieta hoy a profesionales de la salud mental y a familias. La relación entre cannabis y esquizofrenia ha dejado de tratarse como un mito para convertirse en un área de investigación cada vez más relevante.

Medio millón de personas conviven con esquizofrenia en el país y el cannabis es la droga ilegal más consumida. La ciencia ya no habla de mito: investiga cómo el consumo, especialmente en jóvenes, puede disparar el riesgo.

La evidencia actual señala que el consumo habitual de cannabis puede duplicar el riesgo de desarrollar esquizofrenia frente a quienes no consumen, especialmente si existe predisposición. 

Sin embargo, los especialistas recuerdan que no se trata de una relación simple de causa y efecto.

En España, entre 400.000 y 500.000 personas conviven con esquizofrenia, un trastorno que suele aparecer entre los 20 y los 30 años. A la vez, el consumo de cannabis no deja de aumentar: según la encuesta EDADES 2024, el porcentaje de personas que lo ha probado alguna vez en la vida ha pasado del 27% al 43% desde 2011.

Guia completa adicción al cannabis

Cannabis: la sustancia ilegal más consumida en España

Los datos hablan por sí solos: desde 2011, el número de personas que han probado el cannabis no ha dejado de aumentar. Según la encuesta EDADES 2024, la prevalencia de consumo alguna vez en la vida ha pasado del 27% al 43%, un incremento que refleja cómo esta sustancia ha ido ganando espacio entre la población.

El problema no es solo cuántas  personas consumen, sino cuándo empiezan a hacerlo. La media de edad para iniciarse en el cannabis ronda los 18 años, un periodo en el que el cerebro aún está en pleno desarrollo. Y esa franja coincide peligrosamente con los años en los que suele aparecer la esquizofrenia, generalmente entre los 20 y los 30.

Por eso, no resulta descabellado preguntarse hasta qué punto el consumo de cannabis puede influir en la aparición del trastorno. De hecho, profesionales como Antonio Peña, médico de Esvidas, advierten: “Existe la idea de que el cannabis es una ‘droga blanda’ o inofensiva, pero su uso continuado puede tener efectos relevantes en el organismo, especialmente en personas vulnerables”.

El dato preocupa especialmente por la edad de inicio. La media ronda los 18 años, una etapa en la que el cerebro aún está en desarrollo y en la que determinadas sustancias pueden interferir en áreas relacionadas con el juicio, la toma de decisiones o el control emocional.

«Existe la idea de que el cannabis es una ‘droga blanda’ o inofensiva, pero su uso continuado puede tener efectos relevantes en el organismo, especialmente en personas vulnerables«, advierte Antonio Peña, médico de Esvidas.

Antonio Peña, médico de Esvidas

Antonio Peña, médico de Esvidas

Los efectos del cannabis en el organismo

Cuando una persona consume cannabis (sea fumado, vaporizado o ingerido)introduce THC, su principal componente psicoactivo, directamente en el organismo. Una vez en la sangre, esta sustancia alcanza el cerebro y puede provocar diversas alteraciones a nivel mental y físico.

«Existe la idea de que el cannabis es una ‘droga blanda’ o inofensiva, pero su uso continuado puede tener efectos relevantes en el organismo, especialmente en personas vulnerables«, advierte Antonio Peña, médico de Esvidas.

Entre los efectos más frecuentes se encuentran:
• Distorsión de los sentidos.
• Cambios bruscos de humor.
• Dificultad para coordinar movimientos.
• Problemas de memoria y atención.
• Episodios de alucinaciones.
• Alteración de la percepción del tiempo.

Lo llamativo es que varios de estos efectos coinciden con síntomas característicos de la esquizofrenia: alucinaciones, delirios, pensamiento desorganizado, dificultades cognitivas o alteraciones en la memoria. Esta superposición es una de las  razones por las que la relación entre cannabis y trastornos psicóticos genera tanta inquietud en la comunidad científica y entre los profesionales de la salud mental.

El principal componente psicoactivo del cannabis, el THC, puede provocar distorsión de los sentidoscambios bruscos de humor, problemas de memoria y atención, alteración de la percepción del tiempo e incluso episodios de alucinaciones. Varios de estos efectos coinciden con síntomas asociados a la esquizofrenia, como delirios, pensamiento desorganizado o dificultades cognitivas.

Los expertos insisten en que el riesgo no depende de un único factor. La genética, los antecedentes familiares, las expeiencias traumáticas, el aislamiento social, el estrés y el consumo frecuente o temprano pueden confluir y aumentar la probabilidad de que aparezcan síntomas psicóticos.

El papel de la edad, la genética y la vulnerabilidad

La relación entre cannabis y esquizofrenia no puede explicarse con un único factor. Los estudios más recientes señalan que el riesgo aumenta cuando coinciden tres elementos: predisposición genética, etapas de mayor vulnerabilidad cerebral y patrones de consumo concretos

La adolescencia es, probablemente, la ventana más delicada. El cerebro aún está en pleno desarrollo, especialmente las áreas encargadas del juicio, la toma de decisiones y el control emocional, y la introducción de sustancias psicoactivas puede interferir en ese proceso. De hecho, empezar a consumir cannabis antes de los 15 o 16 años multiplica el riesgo de sufrir síntomas psicóticos en personas ya vulnerables.

“En adolescentes, el consumo temprano de cannabis puede actuar como un disparador de problemas que ya están latentes, especialmente en quienes presentan antecedentes familiares o personales de vulnerabilidad mental”, explica Lucía Fronteriz, trabajadora social de Esvidas. “No se trata de una causa directa, sino de un riesgo añadido que conviene abordar con prevención y acompañamiento profesional”, añade.

«En adolescentes, el consumo temprano de cannabis puede actuar como un disparador de problemas que ya están latentes, especialmente en quienes presentan antecedentes familiares o personales de vulnerabilidad mental«, explica Lucía Fronteriz, trabajadora social de Esvidas. «No se trata de una causa directa, sino de un riesgo añadido que conviene abordar con prevención y acompañamiento profesional», añade.

Lucía Fronteriz, trabajadora social de Esvidas

«No existe un perfil único de persona que pueda desarrollar esquizofrenia tras consumir cannabis, pero sí vemos que ciertos elementos se repiten«, reconoce Peña.

 «Cuando confluyen edad temprana, vulnerabilidad previa y consumo frecuente, el riesgo se dispara». «La ciencia avanza, pero no siempre ofrece explicaciones sencillas. La salud mental rara vez funciona con un único ‘causante’, sino con la suma de factores que se activan al mismo tiempo» , concluye el médico de Esvidas.

A ello se suman otros factores que aumentan la probabilidad de que el consumo
actúe como desencadenante:
• Antecedentes familiares de trastornos psicóticos.
• Dificultades atencionales desde la infancia.
• Experiencias tempranas de trauma.
• Aislamiento social.
• Vivir en entornos muy estresantes.
• Utilizar variedades de cannabis con altos niveles de THC.

“No existe un perfil único de persona que pueda desarrollar esquizofrenia tras consumir cannabis, pero sí vemos que ciertos elementos se repiten”, reconoce Peña. “Cuando confluyen edad temprana, vulnerabilidad previa y consumo frecuente, el riesgo se dispara”, añade el médico de Esvidas.
 
Lo que sí sabemos y lo que no
 
Uno de los mayores desafíos a la hora de comunicar esta relación es dejar claro qué está demostrado y qué sigue en estudio. Lo que sí sabemos es que el consumo habitual de cannabis duplica el riesgo de desarrollar esquizofrenia en comparación con quienes no consumen, especialmente cuando existe predisposición. También sabemos que el THC puede alterar procesos biológicos vinculados a la energía celular, la inflamación o la protección neuronal, cambios que se han observado tanto en consumidores como en personas co esquizofrenia.
 
La evidencia también es sólida en otro punto: el cannabis no “causa” esquizofrenia por sí solo. Más bien puede actuar como un acelerador de procesos ya presentes, precipitando brotes psicóticos o agravando los síntomas en quienes tenían una vulnerabilidad latente. Lo mismo ocurre con otras sustancias como la cocaína o el LSD, aunque el cannabis sigue siendo la más asociada a este tipo de desenlaces.
 
Lo que aún no está completamente resuelto es el sentido exacto de esta relación.
 
Hay investigaciones que apuntan a que algunas personas con predisposición podrían consumir más para aliviar malestar previo; otras muestran cómo el consumo frecuente aparece años antes del primer brote psicótico. Y determinar si un subtipo concreto de esquizofrenia está más ligado al consumo es todavía un terreno por explorar.
 
En palabras de Peña: “La ciencia avanza, pero no siempre ofrece explicaciones sencillas. La salud mental rara vez funciona con un único ‘causante’, sino con la suma de factores que se activan al mismo tiempo”.

Medio millón de personas conviven con esquizofrenia en el país y el cannabis es la droga ilegal más consumida. La ciencia ya no habla de mito: investiga cómo el consumo, especialmente en jóvenes, puede disparar el riesgo.

Sé el primero en comentar...

Escribe una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*