
Al hombre que ha tenido el privilegio de existir en esta época, fin del milenio, que nosotros estamos abocados a vivir, está en situación de analizar uno de los momentos más apasionantes, me atrevería a decir, de toda la historia de la humanidad. Y esto es así porque los cambios experimentados en todos los órdenes del saber no tienen parangón con ningún otro período de la historia del ser humano.
Daniel Bell- sociólogo norteamericano, autor de “Las Contradicciones culturales del capitalismo”- analizaba en un reciente artículo titulado : “La segunda era axial”, como en el milenio anterior a Cristo, la sociedad humana pasó por lo que Karl Jaspers llamó “una era axial”. Contemplamos una transformación de la conciencia -religiosa, espiritual y filosófica- apunta Bell, al darse la doctrina hindú y budista; el Zoroastrismo( Zaratustra, en la versión de Nietzsche), el confucionismo, el taoísmo; el judaísmo, con la aparición del monoteísmo, definido este acontecimiento por Jesús Arellano-profesor Emérito de la Universidad de Sevilla- como la segunda era solar; la moralidad establecida en los diez mandamientos. En Grecia, el resurgimiento de la filosofía a partir del mito.
El cristianismo con su mensaje de creencia en la caridad, el amor y la inmortalidad del alma humana.
A partir de ahí, señala Bell, se han derrumbado imperios, sistemas económicos como la esclavitud, el feudalismo y el capitalismo puro; ideologías como el marxismo han perdido vigor, sin embargo persisten los núcleos centrales de las grandes religiones históricas. Y concluye que si miramos atrás, solamente a los doscientos últimos años, estamos viviendo una nueva era axial, la segunda para Bell, la tercera era solar para Arellano -o quizás no- porque ontológicamente esta posible tercera era sería de vacío del ser y no de plenitud, de ascenso en la escala de su evolución. Sería la era de la desolación o de la oscuridad.
Esta segunda era axial estaría constituida por tres componentes que la conforma:
- a) La revolución industrial
- b) La revolución democrática
- c) La revolución del conocimiento
En este panorama, descrito, lúcidamente, por Bell, nos encontramos. Sólo que en esta segunda era axial las transformaciones inciden en lo tecnológico, por lo que los cambios no provocan o crean ideales nuevos y permanentes sino nuevos temores.
La crítica efectuada por Nietzsche y Heidegger contra la tecnología porque homogeniza la sociedad y aplasta la cultura, es criticada, a su vez, por Bell tachándola de anticapitalismo romántico que – siendo antimoderno alimenta el talante postmoderno.
Decía, anteriormente, que los cambios vividos en estos últimos, sobre todo, doscientos años han transformado, no ya nuestra visión del mundo, sino, también nuestra forma de vivir y convivir.
El hombre en la encrucijada de un destino incierto ante un mundo que lo desborda, que le supera, que no comprende, que clama en la oscuridad de su ser buscando una respuesta.
“Si en esos momentos
en los que el tedioso cansancio me conduce al persistente hastío
y me obliga a repetir preguntas inútiles ,
buscando respuestas infructuosas
a mis permanentes súplicas de hombre desconcertado,
pudiera llorar por ti
en una triste esquina sola de cualquier perdida ciudad
donde anidan y se estrangulan las dudas…
si pudiera , en mi dolor,
derretir mi corazón y mis dedos
y conquistar el tiempo perdido y las horas…
quizás lo hiciera con la firme voluntad
de desvelar el imperceptible disfraz de hombre desamparado
con el que envuelves tu permanente ausencia
de muerte sin luto.”


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