
A sabiendas de que la primera votación en la investidura estaba perdida, Mariano Rajoy, como experimentado parlamentario y con la retranca gallega, optó en su discurso del martes por no sacar tanto el acuerdo firmado con Ciudadanos y Coalición Canaria -que puede ser todo lo bueno que sea que a Pedro Sánchez y al PSOE nadie le baja del burro del ¡No!- y rodearse, en cambio, con mucha fortaleza tanto en tono como en la dialéctica de la bandera de España. Conste que, al principio, sorprendió a propios y extraños, hasta el punto de que el portavoz de Ciudadanos acabó comentando en la rueda de prensa que no entendía la intervención cuando lo que se buscaba eran aliados para sacar adelante la investidura.
Pero es que Rajoy no buscaba encontrar aliados donde sabe que nunca los va a tener. Sino que todos los posibles socios de Pedro Sánchez terminaran por ‘expulsar’ por su boca lo que realmente piensan y buscan. Quitando a Pablo Iglesias con sus planteamientos trasnochados de la extrema izquierda que tantos fracasos ha cosechado, que hasta se divertió con la ironía a sus argumentos que le hizo Rajoy, todos los demás partidos separatistas cayeron en la trampa, siendo su principal exponente el acalorado Joan Tardà. ¿Con estos, señor Sánchez y dirigentes del PSOE de España, quieren ustedes construir una alternativa? Más o menos es lo que al entrarle al trapo todos los portavoces separatistas, uno tras otro, Rajoy quería preguntar a los socialistas, pero ante las cámaras de televisión y en hora de buenas audiencias.
Rajoy fue provocador el martes de manera intencionada, hasta el punto de que el portavoz del PNV terminó diciendo que «se había pasado de frenada». Pero es que el nacionalismo vasco en estas próximas elecciones también lleva en su programa de Gobierno para el País Vasco el derecho de autodeterminación, cuando ya manejan todos los elementos de un Estado: cientos de competencia, más impuestos y unas fuerzas armadas bien dotadas. La batalla electoral vasca va a estar reñida porque Podemos y Bildu de Otegi (al que han hecho la campaña) pueden quitarle del Gobierno. Todo va a depender de los votos que saquen socialistas y populares, y por eso Rajoy lanzó en su discurso una petición al voto ‘españolista’ que hasta ahora se venían repartiendo las dos fuerzas que son mayoritarias en España pero en franca minoría entre el electorado vasco.
Estos dos días de debate de investidura no estaban diseñado por Rajoy para sacar un voto más de apoyo (por eso no ‘vendió’ el acuerdo con Ciudadanos y Coalición Canaria) como para cerrar el paso ante cualquier intentona de Pedro Sánchez de entrar en la ‘Operación Compromis’, de la que ya hemos escrito. El peligro que corre el socialismo español si atraviesa esas líneas rojas son muy peligrosas, de acercarse al precipicio y dejar en el camino a mucho votantes de centro, moderados y que creen en España como está articulada en la Constitución. ¡Ay Tardà, Tardà, que buen trabajo le has hecho a Mariano Rajoy! Clarito como el agua y enseñando todo lo que media España aún no había visto o, al menos, no se lo creía. Hay una situación muy seria, real y actuaciones en marcha para desobedeciendo las leyes por los rupturistas catalanes de que se pueda producir una importante fractura social en España, acrecentada por la debilidad institucional ante la incapacidad de formar un Gobierno en ocho meses largos. ¿Por qué los dirigentes socialistas de ahora no quieren escuchar lo que voces autorizadas, legitimadas por las mayorías y el Gobierno ejercido durante años, le están diciendo todos los días?


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