
El Consejo de Gobierno ha aprobado la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural (BIC), con la tipología de Monumento, el Cuartel de Santa Fe, sede de la antigua Comisaría de la Policía Nacional. Este edificio, construido entre 1899 y 1905, se sitúa en el céntrico paseo del mismo nombre y es uno de los más emblemáticos de la ciudad, además de uno de los mejores ejemplos de la llamada ‘Arquitectura del Hierro’ de finales del siglo XIX en Andalucía.
Después de un breve uso como mercado, la edificación se adaptó a lo largo de su historia a otros destinos académicos, culturales, militares y, finalmente, a sede de la Comisaría de la Policía Nacional. Ello no ha impedido que conserve su estructura y disposición. Actualmente se estudia su destino para usos adecuados a su carácter monumental.
El alcalde de Huelva, Gabriel Cruz, ha agradecido tanto a la Junta de Andalucía, como a los técnicos municipales “la diligencia, eficacia e interés demostrado para la declaración como BIC, en la tipología de Monumento, de un edificio referente en la ciudad y muy valorado por los onubenses”.
Edificio relevante del siglo XIX
Cruz ha señalado que “hoy Huelva está de enhorabuena porque estamos protegiendo un edificio singular y relevante del siglo XIX, que presentó ideas innovadoras, principalmente en cuanto a la configuración de su cubierta y que forma parte no sólo del patrimonio histórico y arquitectónico, sino también del patrimonio emocional de los onubenses, por la fuerte presencia que sus diferentes usos han tenido en el día a día de la ciudad”. El alcalde ha asegurado que esta declaración es “un incentivo para el importante reto que tenemos por delante, con la recuperación y puesta en servicio del edificio para la ciudad de Huelva”.
Es el primer paso, ha asegurado, «con el que vamos a seguir contribuyendo a conservar, mantener e impulsar el Patrimonio Histórico de Huelva”. Esta iniciativa, ha recordado, se ha abordado desde el “compromiso firme con los ciudadanos para recuperar y poner en valor esta importante joya de nuestro patrimonio, tal y como recogimos en nuestro programa electoral”.
El Mercado de Santa Fe fue proyectado por el arquitecto municipal Manuel Pérez y González y finalizado por Francisco Monís y Morales. La última utilidad del edificio fue como Cuartel, en desuso desde hace una década. El inmueble se construyó en el ensanche de la ciudad hacia la calle Puerto, partiendo de un proyecto de Manuel Pérez González para su uso como mercado de abastos. A lo largo de su existencia ha tenido distintos usos, siendo adaptado en 1911 como Escuela de Artes y Oficios por el arquitecto Luis Mosteiro. Posteriormente fue la sede de la Escuela de Capataces de Minas, Biblioteca Popular, Museo de Pintura y, finalmente, cuartel policial.
Único en su tipo
De planta cuadrada y con cuatro pabellones, conforma un gran espacio diáfano sólo interrumpido por las 12 delgadas columnas de fundición que sustentan la cubierta en el patio central. Este modelo fue muy común en España, pero el arquitecto onubense añadió la aplicación del sistema de cerchas ‘Polenceau’ en las cubiertas para alcanzar los 25 metros de luz, el máximo permitido por esta técnica, lo que lo hace único en su tipo.
Construido con los materiales propios de la Revolución Industrial, hierro y ladrillo, el edificio ofrece sus principales valores arquitectónicos en las cubiertas concéntricas, de tres alturas, ejecutadas en metal y cristal, rematadas con un lucernario y sostenidas tanto con los muros de carga como, en los niveles superiores, con las columnas y las cerchas. La linterna central, característica de los mercados del hierro, está compuesta por ventanales ideados para la máxima entrada de luz y ventilación.
Las cuatro fachadas, de 43 metros de longitud cada una, se caracterizan por la combinación de distintos tipos de arcos y una utilización delicada del ladrillo visto con diversos detalles ornamentales de lenguaje historicista y clasicista. A ello se añade la utilización de piezas cerámicas en cornisas y pilastras.
Se trata de una muestra relevante de la arquitectura del hierro del siglo XIX, de planta cuadrangular y una arquitectura sobria, sencilla y funcional, que responde al sistema Polonceau para sustentación de cubiertas, a lo que se une una cierta tendencia a lo decorativo de carácter historicista, lo que lo convierte en una obra eclecticista muy propia de su momento de construcción pero muy excepcional en Huelva.


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