Opinión



Dori ya tiene su placa en la puerta de la que fue su casa, en la Barriada de Los Pescadores en La Antilla

La procesión de la Virgen del Carmen concluyó con el homenaje póstumo a esta ilustre vecina

Esta tarde Lepe ha rendido un homenaje póstumo a Dorilia Ramón “Dori” vecina queridísima de la Barriada de Pescadores de La Antilla. Alrededor de las 20.30 horas aproximadamente y dentro del recorrido procesional  de la Virgen del del Carmen por La Antilla, el alcalde de Lepe, Juan Manuel González, ha procedido ha descubrir la placa en recuerdo de “Dori”.

 

El acto, que ha presidido el alcalde acompañado de miembros de su corporación, ha estado acompañado de vecinos y familiares de la homenajeada. En el momento de descubrir la placa ante la puerta de la que fuera la casa de Dori, en la barriada de los Pescadores, la imagen de la Virgen del Carmen, portada por los pescadores del lugar, era testigo principal de tan emotivo homenaje. Pero no era la única, numerosos vecinos, veraneantes, parroquianos, familiares y amigos han querido darse cita en el homenaje.

Dorilia Ramón fue una destacada vecina de la Barriada de Pescadores de La Antilla, a la que el Ayuntamiento de Lepe concedió el Título de Hija Predilecta de la Ciudad de Lepe en el año 2015. Conocida por todos como Dori, nació en julio de 1951 en la barriada de pescadores de La Antilla en el seno de una humilde familia marinera. Desde muy niña se sintió vinculada a su barriada, a la que dedicó sus energías y a la que no dejó de prestar servicio durante muchos años allí donde se la necesitaba: en la Asociación de Vecinos Pescadores, dando catequesis para niños y mayores, participando en actividades de teatro, música, baile o manualidades, prestándose para el servicio de guardería y promocionando constantemente mejoras para la barriada. Y todo ello sin olvidar su devoción constante hacia la Patrona de los Marineros, la Virgen del Carmen.

Su incapacidad física jamás fue un obstáculo para ella ni para entregarse a todo aquello que precisó de su ayuda y colaboración. Fue precisamente esa incapacidad la llevó a ser una persona más activa y comprometida con los demás y a afrontar con espíritu de superación las enfermedades propias y ajenas.

 

(Cesión de material gráfico: Silvia Ortiz Alarcón)

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