El cáncer de mama se sitúa en 2º lugar en incidencia en España con 32.825 casos nuevos en 2018

La AECC incide en el impacto no sólo social, sino en el laboral y económico, que es grande

Más de 90 de cada 100 personas que padecen cáncer de mama continúan vivas 5 años después de haber sido diagnosticadas

La Asociación Española Contra el Cáncer, ha hecho balance de la situación actual de la enfermedad en nuestro país, en el Día del Cáncer de Mama que se celebra hoy afirmando que este tipo de cáncer se sitúa en el segundo lugar en incidencia en España por encima del cáncer de próstata, con 32.825 casos nuevos en 2018.

Epidemiología

Incidencia actual y previsión de incidencia de mujeres afectadas por cáncer de mama:

  • 32.825 nuevos casos de cáncer de mama en el año 2018
  • 25.215 nuevos casos de cáncer de mama en el año 2012
  • Entre el 2012 y el 2018 ha habido un incremento del 30%
  •  El cáncer de mama en España tiene una tasa de supervivencia a 5 años superior al 90%. Lo que significa que más de 90 de cada 100 personas que padecen cáncer de mama continúan vivas 5 años después de haber sido diagnosticadas.
  •  Se estima que un 16% de las mujeres que fueron diagnosticadas de cáncer de mama en España, durante el año 2017, tenían una situación de riesgo socioeconómico en el momento del diagnóstico. Para un total de 4.223 mujeres en edad laboral, ya sea por encontrarse en desempleo (con o sin prestación), ser trabajadores/as por cuenta propia, y/o disponer de bajos ingresos, el cáncer supone un serio agravante a su situación socioeconómica previa Un total de 2.030 mujeres en situación de desempleo se diagnostican cada
    año de cáncer de mama.
  •  1.252 mujeres diagnosticadas de cáncer de mama son autónomas, es decir, e trabajan por cuenta propia.
  • 941 mujeres trabajadoras por cuenta ajena con rentas inferiores al SMI son diagnosticadas de cáncer de mama.

A esta situación se suma que, además de contar con bajos ingresos, las mujeres afectadas también tienen que asumir 150€ aproximadamente, al mes, de gastos derivados de la enfermedad (aumentando el gasto en salud del presupuesto familiar, de un 3% en situación de ausencia de enfermedad, a un 7% al 11% en situación de enfermedad).
– Las mujeres afectadas por cáncer de mama suponen un 0,12% de la población total de mujeres a partir de 15 años
– Las mujeres entre 15 y 65 años afectadas por cáncer de mama suponen un 0,10% de la población total de mujeres entre 15 y 64 años.
– El total de mujeres mayores de 65 años afectadas por cáncer de mama suponen un 0,24% de la población total de mujeres mayores de 65 años.

Actividad de la AECC

  • Apoyo y acompañamiento: 11.226 mujeres con cáncer de mama fueron atendidas en los servicios de apoyo de la AECC.
  • Investigación: la AECC tiene actualmente 20 proyectos de investigación en cáncer de mama por un total de 4,3M€

Impacto del cáncer de mama

Imagen corporal:
Como consecuencia de los tratamientos, el cuerpo y la apariencia física pueden sufrir algunos cambios: pérdida o aumento de peso, cicatrices, pérdida de la mama, etc.

Tras la cirugía, especialmente si se ha realizado una mastectomía es posible sentir tristeza, pérdida de autoestima, inseguridad. Pero es importante saber que es posible adaptarse a la nueva imagen y continuar con la vida cotidiana.

Es posible que durante los tratamientos se produzca la pérdida de cabello, afectando directamente a la imagen física. En estos casos, existen varias opciones que pueden ayudar a minimizar el impacto de la nueva situación: existen pañuelos de diferentes colores y formas, y pelucas para compra o préstamo.

Para adaptarse de forma adecuada a los cambios que pueden producirse en la imagen, lo primero y más importante es tener en cuenta estas recomendaciones:

  • No confundir el atractivo físico con el personal. Valorar los aspectos personales y las cualidades en todas las áreas de la vida (amigos, familia, trabajo), etc.
  • Acostumbrase progresivamente a ver la nueva imagen. Verse la cicatriz o verse sin pecho por primera vez puede ser una imagen impactante. Tomarse el tiempo necesario para poder empezar a mirar poco a poco. Dedicar unos minutos al día a mirarse y para habituarse progresivamente a la nueva imagen y el malestar irá disminuyendo.
  • Fijarse en los aspectos positivos y potenciarlos. Céntrate en aquellas partes del cuerpo que más gustan a una misma y ensálzalas.
  •  Es posible contactar con otras mujeres que han pasado por la misma situación.
    Compartir experiencias, emociones y saber qué les ha ayudado a ellas, puede ayudar a la hora de afrontar la situación.
  • Si se ha realizado una mastectomía, es bueno valorar con el médico una posible reconstrucción mamaria.

– Afectividad y sexualidad
Un elemento importante en la recuperación puede ser la pareja. La comunicación sincera sobre lo que ha pasado, el afecto y apoyo que puede proporcionar la pareja y cómo se está viviendo todo el proceso de la enfermedad va a facilitar el reajuste a una situación más o menos difícil y novedosa. También puede significar una oportunidad de trabajar posibles dificultades en la pareja y lograr un mayor nivel de bienestar y satisfacción.

En el caso de que no se tenga pareja, es posible encontrar apoyo en otras personas durante el tratamiento. Y si se desea establecer o surge una relación, no hay motivo para que no se haga. En este caso, es posible aprender a manejar las dudas, miedos y la inseguridad ante la nueva relación.

Algunas mujeres que han tenido un cáncer de mama experimentan cambios y alteraciones en su funcionamiento sexual como consecuencia de los tratamientos. Tras el tratamiento con quimioterapia y/o tratamiento hormonal suele aparecer una menopausia inducida que se puede acompañar de síntomas como sofocos, sequedad vaginal, cambios en el sueño o alteraciones emocionales.

Otras razones que pueden producir alteraciones en la función sexual son:

  • Problemas psicológicos como ansiedad, depresión o estrés.
  • Sentimientos de pérdida de atractivo físico, como consecuencia de la enfermedad o los tratamientos (cicatriz, pérdida o aumento de peso, alopecia), etc.
  • Aparición de otros factores como el cansancio físico, presencia de dolor…

Para favorecer lo más posible la adaptación a estos cambios es importante que se les preste atención desde el primer momento, de cara a una recuperación integral, no sólo física sino también psicológica y social. Siempre es posible consultar al médico de referencia y al psicólogo todos aquellos aspectos que preocupen acerca de la sexualidad.

– Fertilidad y embarazo
Durante la administración de los tratamientos está totalmente desaconsejado quedarse embarazada, ya que estos fármacos pueden causar malformaciones en el feto.

El fallo de la función del ovario en pacientes sometidas a tratamiento hormonal y/o quimioterapia puede ser transitorio o definitivo, y es difícil predecir si el potencial de fertilidad de la mujer ha finalizado hasta que ha pasado un periodo de tiempo prolongado. Por eso, es aconsejable que siempre se hable con el médico de referencia y se solicite consejo especializado tras los tratamientos, en caso de desear tener hijos.

– Cambio de roles
Una de las alteraciones que se pueden producir en la familia es el cambio de roles. Así, si la afectada es la madre de la familia, probablemente su cónyuge y sus hijos tendrán que asumir las tareas domésticas durante el tiempo que dure la administración de los tratamientos.

Efectos secundarios: linfedema

Según la American Cancer Society5, el posible efecto secundario principal a largo plazo de la extirpación de los ganglios linfáticos axilares es el linfedema (hinchazón del brazo). Debido a que cualquier exceso de líquido en los brazos normalmente regresa al torrente sanguíneo a través del sistema linfático, la extirpación de los ganglios linfáticos algunas veces bloquea el drenaje del brazo, lo que causa la acumulación de este líquido. Esto ocasiona hinchazón del brazo.

Hasta el 30% de las mujeres a quienes se les hace una disección de ganglios linfáticos axilares completa padece linfedema. Además, ocurre en hasta el 3% de las mujeres que han tenido una biopsia de ganglio linfático centinela.
En la actualidad, a la mayoría de las pacientes se les realiza biopsia selectiva del ganglio centinela, por lo que el riesgo de linfedema es menor a un 3%.

Impacto social:

Hacer frente a un cáncer de mama puede suponer el impacto real en todas las esferas de la vida de la paciente y de su familia y personas más cercanas. Es posible entrar en un proceso en el que es difícil mantener el ritmo normalizado de relaciones, es posible perder autonomía, son comunes los cambios de humor, el miedo… Esto puede conllevar la dificultad para mantener diferentes actividades realizadas en sociedad y con ello, la pérdida de grupos de referencia. Igualmente, las relaciones pueden verse modificadas, temporal o definitivamente, por factores tanto psicológicos como físicos, pudiendo condicionar las relaciones de la paciente y sus familiares, con el resto de su contexto.

Este impacto afecta de forma similar a la paciente y a su propia familia.

Impacto laboral: A nivel laboral, el impacto de la enfermedad puede ser muy elevado:

  • Dificultad para mantener el ritmo laboral
  • Posibles bajas temporales o permanentes
  • Falta de legislación específica que regule y apoye al trabajador
  • Trabajadores autónomos desprotegidos
  • Posible estigmatización por parte de la empresa
  • Modificaciones en el rol del trabajador
  • Posibles despidos o no renovaciones
  • Desencadenamiento de posibles incapacidades o discapacidades derivadas de las secuelas de la enfermedad

– Impacto económico:

El cáncer supone el incremento de un 3 a un 7% del presupuesto dedicado a sanidad de una familia media, cuando los ingresos son bajos o nulos, es imposible hacer frente a este gasto sin dejar otros también básicos.

El hecho de hacer frente a un diagnóstico de cáncer supone la reducción de los ingresos de forma casi asegurada (por las bajas laborales, posible pérdida de empleo, etc.) y la asunción de nuevos gastos (relacionados con la medicación, frecuentes desplazamientos, posibles ayudas técnicas, alimentación variada, etc.), sumado a la falta de previsión que se experimenta cuando la enfermedad es diagnosticada.

La incidencia de cáncer de mama está por encima del cáncer de próstata

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