Opinión



Madre Coraje y la AACID apoyan a dos distritos de Mozambique en materia de agua, alimentación y género

Además, promueven la formación para hacer frente a la sequía que llevan sufriendo desde 2016 fruto del impacto del cambio climático
La ONG para el Desarrollo Madre Coraje y la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID) iniciaron hace cinco meses un nuevo proyecto en Mozambique colaborando con los distritos de Mapai y Chigubo para garantizar el acceso al agua y alimentación y promoviendo la formación en temas de género y sequías. Las cinco comunidades que participan activamente en este proyecto cuentan con una población de más de 5.000 mujeres y hombres que, desde 2016, están haciendo frente a una dura sequía, fruto del impacto del cambio climático.
“Los suelos arenosos de esta zona no favorecen la retención de agua, lo que perjudica la agricultura y ganadería de estas comunidades, principal actividad de subsistencia de la población. Además, las perforaciones en busca de agua son extremamente complejas por la salinidad del subsuelo”, explica Álvaro García, Coordinador en Mozambique de Proyectos de Madre Coraje.
Ante esta realidad, la población está trabajando junto a Madre Coraje, la AACID y la Asociación para el Desarrollo de las Comunidades Rurales para la puesta en marcha de una perforación de gran profundidad en la comunidad de Chipimbe además de transformar un sistema manual de acceso al agua, en un sistema alimentado por energía solar. También se está planificando la construcción de sistemas de almacenamiento de aguas pluviales y de letrinas.
Por otra parte, con el fin de que las familias cuenten con una alimentación adecuada, se está acompañando a campesinas y campesinos en la formación sobre reproducción de semillas, cultivos como el anacardo, producción de alimentos nutritivos, cría de cabritos y capacidades para enfrentar y gestionar las crisis climáticas. Además se promueven talleres de género, formaciones sobre la Ley de Familia y la Ley de Violencia Doméstica y la creación de espacios de reflexión comunitaria en apoyo a la mujer, pilar fundamental para el desarrollo familiar y local que sufre, de forma sistemática, la violación de sus derechos más básicos.
Además, promueven la formación para hacer frente a la sequía que llevan sufriendo desde 2016 fruto del impacto del cambio climático

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