El Buitrón celebra del 1 al 3 de mayo las Fiestas de la Santa Cruz, unas de las más antiguas de la provincia

La aldea vivirá sus días grandes con actos religiosos y festivos cargados simbolismo que dan color y sabor a una celebración con más de cuatro siglos de historia

Presentación de las Fiestas de la Santa Cruz de El Buitrón

Sentimiento, identidad y memoria compartida han estado muy presentes en la presentación de las Fiestas de la Santa Cruz de El Buitrón, “un ejemplo precioso de cómo una aldea pequeña puede custodiar una tradición enorme, cargada de simbolismo, de historia y de emoción”, en palabras de la diputada de Cultura, Gracia Baquero.

Archivos históricos datan la Hermandad de la Santa Cruz del año 1588, cuando se aprobó y fue reconocida por el Vaticano, aunque es probable que se celebraran incluso mucho antes de ese reconocimiento. Más de cuatro siglos en los que la fiesta se renueva a primeros de mayo; este año será del 1 al 3 , cuando El Buitrón se transforma: “sus calles se llenan de color, de música, de devoción y de convivencia. Son días en los que generaciones enteras se reencuentran, en los que quienes están fuera vuelven a casa y en los que quienes visitan por primera vez descubren algo que no se puede explicar fácilmente con palabras: el alma de un pueblo”.

La diputada ha puesto en valor la cultura de las aldeas, “nuestras tradiciones más auténticas, aquellas que se mantienen gracias al esfuerzo, la ilusión y el compromiso de sus vecinos y vecinas, sin cuya dedicación y su amor por lo suyo, nada de esto sería posible”. Asimismo ha reconocido el trabajo de los mayordomos y mayordomas, que son “el corazón de esta celebración” y cuya entrega mantiene viva “una herencia que no pertenece solo al presente, sino también al futuro”.

La Mayordoma de la Bandera -la Fiesta tiene dos Mayordomías: de la Bandera y de la Cruz-, Sara Vázquez, ha explicado que las Fiestas de la Santa Cruz comienzan con el pregón el viernes y se extienden hasta el domingo, con la solemne Eucaristía y la procesión. Durante el fin de semana se suceden actos religiosos, tradicionales y festivos, que incluyen actuaciones “tanto para personas mayores, como para niños y jóvenes”.

Entre todos esos momentos, Vázquez destaca, por un lado, el Romero: “el mayordomo va a buscar viernes el romero, con amigos suyos, y lo deja en un sitio que elija, cerquita de la aldea. Y después, el sábado, los dos mayordomos van a buscarlo y la gente que quiera en caballo también, le dan tres vueltas a la cruz, como es la tradición, y subimos a la ermita de la hermandad, donde se suelta el Romero a los pies de la Cruz, se entregan rosas a la gente con caballos, y se cantan las coplas”, que son antiquísimas. Del domingo, subraya el momento en el que se eligen a los siguientes mayordomos, “para mi gusto, lo más bonito y emocionante y, a la misma vez, lo más triste, porque significa soltar tanto la Cruz como la Bandera”.

Para la Mayordoma de la Cruz, Mari Ángeles Domínguez, está siendo “una experiencia muy,muy, bonita, pero también muy dura”, ya que, según ha explicado, exige un gran trabajo y dedicación durante todo el año, saliendo adelante “con la ayuda de toda la aldea, porque si fuéramos nada más que los mayordomos entonces no se podría hacer. Colaboran todos los vecinos, en la elaboración de los fritos y los dulces, en todas las actividades, cada uno lo que puede”. Los Mayordomos se emocionan al decir que “como ya somos mayores, no esperábamos esta experiencia, pero estamos disfrutándola y muy orgullosos de poder vivirla con nuestras hijas, así que estáis todos invitados a nuestra Santa Cruz”.

El cartel de las fiestas ha sido realizado por Miguel Montaner, para quien ha sido “un honor haber podido colaborar con nuestra Hermandad y nuestra aldea, en la que desde que el primer día hemos visto el enorme trabajo que hace toda la aldea para que la Fiesta luzca y guste, y así lo consiguen cada año”.

Del cartel explica que la intención ha sido destacar el protagonismo de la Cruz, asociada sus símbolos, como la Bandera y los fritos, y reflejar que “es una fiesta vinculada a la primavera y al renacer, con las flores silvestres y el romero, presente en casi todas las tradiciones del Andévalo”. Los colores están pensados para transmitir alegría, “que es también lo que evoca la idea de hermandad, que hoy en día es una palabra que hay que recuperar”. Porque, según ha asegurado, “colaborar, trabajar juntos, estar todos a una toda, parece que cada día cuesta más, pero esa es la idea de una comunidad, de cualquier aldea, cualquier ciudad, cualquier país, que todo el mundo tiene que algo aportar en la medida que cada uno pueda”.

Por su parte el alcalde de Zalamea, Diego Rodríguez, “la tensión, la emoción, y la alegría” forman parte del espíritu de “una de las fiestas más antiguas de la provincia, nos vamos a 1588 y eso es muy importante decirlo, porque lo que hoy celebramos, la Hermandad, la tradición, la unión de todos estos años de trabajo -de los que estáis en la actualidad, de los que han estado anteriormente, desde 1588- es muy difícil de conservar y El Buitrón lo sabe hacer, por supuesto, con toda su gente”.

Rodríguez ha invitado a toda la provincia a visitar la aldea del 1 al 3 de mayo para conocer “una tradición muy bonita, fe, devoción a la Santa Cruz y la hermandad y el corazón que le ponen todos los vecinos y vecinas de El Buitrón”, sin olvidarse de elogiar los exquisitos dulces fritos: rosas, hojuelas, alfajores, piñonates, roscos y pestiños, hechos artesanalmente desde hace siglos.

La aldea vivirá sus días más felices y abre sus puertas para a compartirlos. Porque, como ha dicho la diputada, “cuando uno participa en una tradición así, ya no vuelve a ser solo espectador: pasa a formar parte de ella”.

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