Un análisis exclusivo revela cómo treinta años de subvenciones europeas han destruido el océano y perjudicado a los pescadores

Más de tres décadas de financiación pública europea del sector pesquero han provocado la degradación de los océanos y de los medios de vida de comunidades pesqueras enteras en la Unión Europea

Mientras la Unión Europea se prepara para adoptar un nuevo presupuesto para el período 2028-2034 y renovar su apoyo al sector pesquero europeo con algo más de 7.000 millones de euros, BLOOM publica un análisis exclusivo titulado «Miles de millones desperdiciados», con el objetivo de responder a preguntas fundamentales: ¿cuánto dinero público se ha destinado realmente al sector pesquero desde la creación de las subvenciones europeas específicas en 1994? ¿Qué se ha conseguido con esta enorme inversión de miles de millones de euros?

La respuesta es sencilla: nada positivo, lamentablemente.

Más de tres décadas de financiación pública europea del sector pesquero han provocado la degradación de los océanos y de los medios de vida de comunidades pesqueras enteras en la Unión Europea, al tiempo que han debilitado la soberanía alimentaria y el rendimiento económico del propio sector.

Las dificultades encontradas para recopilar los datos necesarios para esta investigación dicen mucho sobre la gobernanza disfuncional del sector pesquero.

Dado que nuestro trabajo se centró exclusivamente en el gasto público, cabría esperar que toda la información relativa a las ayudas financieras concedidas al sector estuviera disponible con total transparencia. Sin embargo, esto está lejos de ser así.

Los datos son tan opacos o incompletos que resulta casi imposible realizar una evaluación exhaustiva del gasto público destinado a la pesca sin llevar a cabo una investigación laboriosa en los registros dispersos de subvenciones de cada Estado miembro. A pesar de esta falta de transparencia, que difícilmente puede considerarse accidental, los investigadores de BLOOM lograron reconstruir las principales líneas de las ayudas públicas concedidas por la UE al sector pesquero.

Mientras la Unión Europea se prepara para adoptar un nuevo presupuesto para el período 2028-2034 y renovar su apoyo al sector pesquero europeo con algo más de 7.000 millones de euros, BLOOM publica un análisis exclusivo titulado «Miles de millones desperdiciados», con el objetivo de responder a preguntas fundamentales: ¿cuánto dinero público se ha destinado realmente al sector pesquero desde la creación de las subvenciones europeas específicas en 1994? ¿Qué se ha conseguido con esta enorme inversión de miles de millones de euros?

La respuesta es sencilla: nada positivo, lamentablemente.

Más de tres décadas de financiación pública europea del sector pesquero han provocado la degradación de los océanos y de los medios de vida de comunidades pesqueras enteras en la Unión Europea, al tiempo que han debilitado la soberanía alimentaria y el rendimiento económico del propio sector.

Las dificultades encontradas para recopilar los datos necesarios para esta investigación dicen mucho sobre la gobernanza disfuncional del sector pesquero.

Dado que nuestro trabajo se centró exclusivamente en el gasto público, cabría esperar que toda la información relativa a las ayudas financieras concedidas al sector estuviera disponible con total transparencia. Sin embargo, esto está lejos de ser así.

Los datos son tan opacos o incompletos que resulta casi imposible realizar una evaluación exhaustiva del gasto público destinado a la pesca sin llevar a cabo una investigación laboriosa en los registros dispersos de subvenciones de cada Estado miembro. A pesar de esta falta de transparencia, que difícilmente puede considerarse accidental, los investigadores de BLOOM lograron reconstruir las principales líneas de las ayudas públicas concedidas por la UE al sector pesquero.

La investigación de BLOOM ofrece:

  1. Una claridad sin precedentes sobre el volumen total de subvenciones públicas concedidas al sector pesquero.
  2. Una clasificación detallada de las ayudas según las distintas categorías de gasto.
  3. Un análisis inédito de las tendencias generales que han caracterizado más de treinta años de financiación pública.
  4. Una clasificación de los Estados miembros beneficiarios de las subvenciones europeas a la pesca, identificando a los principales ganadores del sistema.

Principales conclusiones

1) El sector pesquero europeo está subvencionado al 100 %

Por primera vez, BLOOM ha compilado los importes totales de las subvenciones concedidas anualmente por la Unión Europea.

Incluso excluyendo las ayudas estatales nacionales y regionales, numerosos mecanismos indirectos de apoyo financiero y los fondos estructurales —y considerando únicamente las exenciones fiscales sobre el combustible y los acuerdos de pesca—, se observa que el volumen de subvenciones públicas europeas (aproximadamente 1.600 millones de euros) supera los beneficios obtenidos por el sector pesquero comercial (alrededor de 1.200 millones de euros). En otras palabras, las subvenciones superan ampliamente los escasos beneficios generados por las actividades pesqueras. El sector pesquero europeo no genera beneficios propios: su excedente contable depende enteramente de las ayudas públicas.

Si los pescadores europeos dependen completamente de las subvenciones para desarrollar actividades que consisten simplemente en extraer recursos silvestres que no han producido, en un contexto de sobreexplotación crónica de los recursos marinos, aceleración del cambio climático y uso continuado de artes de pesca destructivas y controvertidas, resulta urgente reforzar la intervención pública para cambiar de rumbo y salvar no solo el océano y las especies marinas, sino también a los propios pescadores.

«Si el presupuesto europeo estuviera gestionado por un capitán de industria, en estos momentos tendría que rendir cuentas muy serias ante sus accionistas«, afirma Frédéric Le Manach, director científico de BLOOM.

«La financiación pública no solo ha fracasado en mejorar la situación, sino que la ha empeorado considerablemente, porque los segmentos más dependientes de las subvenciones son también los más destructivos de la flota europea, en particular los arrastreros industriales de fondo. Ante la ausencia de liderazgo en el sector pesquero europeo, necesitamos que el Parlamento Europeo demuestre valentía y afronte esta situación desastrosa cuando vote, el próximo otoño, el presupuesto y los objetivos de la UE para la pesca«.

2) Los fondos europeos no han logrado proteger ni el océano ni al propio sector pesquero

El análisis de BLOOM muestra que la UE ha asignado aproximadamente 31.000 millones de euros (en euros constantes (1)), procedentes únicamente de los fondos estructurales europeos, al sector pesquero desde 1994. Esta cifra no incluye las contribuciones nacionales aportadas por los Estados miembros, ni los regímenes nacionales de subvenciones, ni los acuerdos de pesca celebrados con terceros países para acceder a sus aguas, por no mencionar las subvenciones indirectas concedidas al sector pesquero en forma de exenciones fiscales sobre el combustible.

La síntesis de las subvenciones procedentes de los fondos estructurales de la UE pone de manifiesto un problema de gran magnitud: la insuficiente inversión crónica en la protección del océano, a pesar de que el sector pesquero es un sector de «explotación» y no de «producción», ya que los pescadores dependen por completo de la limitada capacidad de producción biológica del océano. Un mayor número de embarcaciones no se traduce en un aumento de las capturas; muy al contrario, este principio elemental parece haber sido olvidado por la UE, que desde 1994 ha destinado, de media, únicamente el 2,7 % de las subvenciones públicas a la pesca a la protección y restauración del océano.

Debido a la práctica ausencia de verdaderas áreas marinas protegidas en las que estén prohibidos el arrastre de fondo y otras actividades destructivas, las aguas de la Unión Europea son actualmente las más sometidas al arrastre del mundo, con más del 50 % de su superficie explotada regularmente, frente a una media mundial del 14 %.

La escasa inversión de la UE en la protección de los océanos, combinada con numerosas evaluaciones científicas que ponen de manifiesto el deterioro de las aguas europeas, demuestra que Europa ha protegido la pesca industrial de arrastre a gran escala, y no el océano. BLOOM ha calculado incluso que aproximadamente una cuarta parte (26,7 %) del esfuerzo pesquero de arrastre europeo se realiza dentro de zonas marinas supuestamente «protegidas».

Los beneficios derivados de la prohibición del arrastre de fondo en las áreas marinas protegidas de la UE se estiman positivos a partir del cuarto año tras su implantación, alcanzando un valor neto máximo de 600 millones de euros.

Además, BLOOM calcula que entre 2014 y 2020 los pescadores artesanales de pequeña escala recibieron únicamente el 1 % de las ayudas públicas distribuidas a través del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca (FEMP).

La protección del océano constituye la piedra angular de la recuperación económica y social del sector pesquero europeo. Esta es una realidad que los eurodiputados deberán tener presente cuando voten una reforma presupuestaria de las subvenciones públicas destinadas a la pesca.

3) Construcción, desguace y falta de preparación: las tres grandes tendencias de treinta años de financiación pública europea del sector pesquero

Desde su creación en 1994, la financiación pública del sector pesquero europeo se ha caracterizado por tres grandes etapas:

• 1994–2000: expansión de la capacidad pesquera

Una primera fase marcada por la financiación de la construcción y modernización de buques cada vez más potentes, ignorando las advertencias científicas sobre la sobreexplotación de los océanos y los recursos marinos, el uso de artes de pesca destructivas y el declive de las poblaciones de peces.

• 2000–2010: financiar el desguace

Una segunda fase en la que los fondos públicos se destinaron a apoyar el desguace de barcos recientemente construidos y/o la exportación de la capacidad pesquera europea hacia otros países, especialmente en África.

• 2010–2020 y 2021–actualidad: gestionar las consecuencias

La tercera fase corresponde a los dos ciclos de financiación más recientes, durante los cuales las finanzas públicas han intentado responder a las crisis generadas por las dos etapas anteriores, pero sin acometer una transformación estructural del sector.

Tras el fracaso de las instituciones y de los gobiernos europeos a la hora de gestionar de manera sostenible las pesquerías basadas en peces salvajes, esta tercera fase ha estado marcada por la financiación de una falsa solución que genera nuevos problemas: el desarrollo de la acuicultura intensiva y de los peces de cultivo.

En resumen, más de treinta años de financiación pública europea no solo han fracasado en preparar al sector para una transición hacia prácticas que preserven el empleo, los recursos marinos y la soberanía alimentaria de la Unión Europea, sino que además han financiado actividades contraproducentes que explotan en exceso los recursos marinos, sumiendo al sector pesquero en una situación de inseguridad sin precedentes. La incapacidad para reducir la extrema dependencia energética de las flotas pesqueras de alto impacto que utilizan artes remolcadas, como los arrastreros y las redes de cerco, ha acelerado aún más el declive del sector.

4) Clasificación de los beneficiarios de las subvenciones europeas a la pesca: España destaca en la captación de subvenciones

Una nueva clasificación de los beneficiarios de los fondos estructurales, desde el IFOP (Instrumento Financiero de Orientación de la Pesca – 1994-1999) hasta el FEMPA (Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura – 2021-2027), muestra que España es la gran ganadora en la categoría de captación de subvenciones pesqueras en Bruselas.

La flota pesquera comercial española es ciertamente la tercera más importante de Europa, pero sigue siendo más pequeña en número de embarcaciones (8.324 en 2025) que las de Italia (12.321 embarcaciones) y Grecia (11.452). Sin embargo, ocupa el primer lugar en términos de tonelaje, con 301.000 GT (arqueo bruto) de un total de 1.232.000 GT a escala europea. Esto demuestra la decisión de las políticas públicas de apoyar a los segmentos industriales de las flotas en lugar del empleo de los pescadores y de las prácticas sostenibles.

El evidente éxito de España a la hora de obtener una proporción tan abrumadora de los fondos públicos europeos puede atribuirse a la reconocida capacidad de Madrid para influir en las políticas de la UE en favor de la industria pesquera ibérica.

Liberarse de la influencia de los grupos de presión industriales en el marco de las negociaciones europeas sobre el futuro de los océanos y del sector pesquero es una condición sine qua non para el éxito de la reforma del presupuesto europeo.

CONCLUSIÓN

A pesar de los objetivos declarados de la UE en materia de protección y restauración de la biodiversidad y los hábitats marinos (6) (7) (8), así como de mitigación del cambio climático, los fondos públicos siguen apoyando actividades que contribuyen directa o indirectamente a la degradación de las especies marinas, los ecosistemas marinos y la capacidad de los océanos para secuestrar carbono.

Como lamentó el Tribunal de Cuentas Europeo en una evaluación de 2020 sobre las políticas de protección de los océanos de la UE (9): «Las acciones de la UE no han logrado restablecer un buen estado ecológico de los mares ni devolver la pesca a niveles sostenibles en todos los mares. Las normas de protección de la UE no han conducido a la restauración de ecosistemas y hábitats importantes; las áreas marinas protegidas ofrecen una protección limitada; las disposiciones destinadas a coordinar la política pesquera con la política de protección marina se utilizan poco en la práctica; y una proporción relativamente pequeña de los fondos disponibles se destina a medidas de conservación».

En conclusión, Flaminia Tacconi, responsable de la campaña sobre subvenciones europeas de BLOOM, afirma: «Se han desperdiciado miles de millones de euros. Ha llegado el momento de dejar de utilizar el dinero público europeo en contra de nuestros propios intereses. Con la actual reforma presupuestaria de la UE, las instituciones europeas tienen la oportunidad de corregir el rumbo. Si dejan pasar esta oportunidad, otras aguas europeas podrían seguir la trágica trayectoria del mar Báltico, que actualmente experimenta un colapso ecológico y socioeconómico sin precedentes».

Cambiar de rumbo y gestionar de manera más eficaz el presupuesto europeo destinado al sector pesquero ya no es una cuestión de preferencia política, ideológica, social o medioambiental. Es ahora una prioridad absoluta y urgente para Europa.

El futuro de los fondos europeos

Partiendo del principio de que este fracaso no es inevitable, BLOOM propone una serie de medidas para mejorar la gestión de los fondos públicos destinados al sector pesquero, presentadas en forma de cinco imperativos estructurales para el futuro fondo:

1) Recentralizar los datos en el ámbito de la Comisión Europea. Dado que la responsabilidad de centralizar y publicar los datos financieros del sector recae actualmente en los Estados miembros, la calidad y la transparencia de esta información se han deteriorado considerablemente. Por ello, pedimos que todos los datos relativos a los fondos públicos destinados al sector pesquero vuelvan a centralizarse a nivel de la Comisión Europea.

2) Garantizar que la regeneración ecológica, condición previa para la recuperación económica del sector pesquero, se convierta en una prioridad financiera para la UE. Con solo el 7 % del FEMPA destinado a la protección y restauración de la biodiversidad, la UE está lejos de cumplir sus propios compromisos, mientras que la grave degradación de los ecosistemas marinos europeos es a la vez consecuencia de una mala gestión y la razón por la que el sector no consigue salir de la crisis. Por ello, el próximo fondo deberá destinar el 50 % de su presupuesto total a la protección marina, reservando el 50 % restante a la pesca artesanal costera y a la transición del sector pesquero (véanse los puntos 4 y 5 más abajo).

3) Poner fin a la financiación de la sobrecapacidad. Debe prohibirse explícitamente toda ayuda financiera destinada a modernizar o aumentar la capacidad pesquera de los segmentos de flota que explotan poblaciones agotadas. Los mecanismos actuales de control y aplicación son insuficientes. Sin condiciones creíbles y vinculantes, el próximo fondo reproducirá los errores de sus predecesores.

4) Condicionar la concesión de ayudas públicas a una transición estructural del sector pesquero para garantizar su supervivencia. La antigüedad de la flota y el reto de su renovación ofrecen una oportunidad única para sustituir los arrastreros de fondo por trampas, líneas y redes de enmalle. La protección de los ecosistemas mediante la exclusión de la pesca industrial de las costas europeas, la creación de auténticas áreas marinas protegidas y una mejor protección de las poblaciones juveniles de especies marinas son otras condiciones esenciales para garantizar la sostenibilidad a largo plazo de la pesca.

5) Financiar la eliminación progresiva de los buques pesqueros con mayor consumo de combustible. Como consecuencia del arrastre de fondo, las poblaciones de peces han disminuido drásticamente y las cadenas alimentarias se han visto alteradas hasta tal punto que la capacidad efectiva de los buques para desembarcar pescado se ha desplomado. La eliminación progresiva del arrastre de fondo y su sustitución por artes de pesca menos impactantes se ha convertido en una medida urgente para reactivar el empleo en el sector pesquero y liberarlo de su dependencia de los combustibles fósiles.

 

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